Los productores de arándanos de la provincia comenzaron a exportar sus frutas a través de Ezeiza, en Buenos Aires. También lo hicieron mediante los cargueros, con salida desde los puertos chilenos.
Los envíos al exterior arrancaron a ritmo lento, pero comenzará a tomar velocidad con el inicio de octubre, uno de los meses de mayor concentración junto con noviembre, aclararon en el sector privado. La mayoría de los cargamentos se enviaron vía marítima a Estados Unidos y el resto, a Europa. Por ruta aérea, los destinos han sido EEUU, la Unión Europea y Medio Oriente.
Sin embargo, dentro del plan productivo, los exportadores locales han descartado las salidas desde el aeropuerto Benjamín Matienzo debido a las restricciones aerocomerciales ante la pandemia de coronavirus, como ocurrió el año anterior. Las altas tarifas de fletes de las compañías y la falta de operatividad de las líneas de carga, tanto en la terminal de Ezeiza como la local, volvieron a condicionar al mercado.
“Para volar, tenemos que pagar un flete que no lo paga la fruta (por el precio). Estamos haciendo exportaciones, pero cuando comience a aumentar el volumen habrá fruta que no podrá salir del país”, enfatizó el referente de la Asociación de Productores de Arándanos de Tucumán (Apratuc), Francisco Estrada. “Hasta que no se abran los aeropuertos y el país se reconecte con el mundo, esto será imposible”, señaló.
El sector estimó para este año una producción de 6.500 toneladas, aproximadamente: se exportarían alrededor de 3.500 frutas frescas; mientras que se destinarían para industria unas 3.000 toneladas.
En 2020 se registró un caída de un 25% de la producción local. Se enviaron a los mercados internacionales entre 3.500 y 3.800 toneladas.
En ese período, los valores de las cargas áreas fueron casi tres veces más elevados que en la de 2019. En caso, la tarifa a Miami hasta octubre de 2020 había ascendido hasta los U$S 2,35 y U$SS 2,50. Los costos en barcos son significativamente menores que los de las aeronaves, aunque el traslado desde los puertos hasta el lugar de descarga dura entre 20 y 25 días -en avión llega al punto de distribución entre 48 y 36 horas-.