En estos tiempos de pandemia, donde en un primer momento se propuso como única alternativa el aislamiento, nos dimos cuenta los que amamos esta hermosa disciplina deportiva cuán importante es la práctica del rugby en nuestras vidas. Todo este tiempo añoramos pararnos al costado de una cancha, no sólo para mirar el partido, en el cual jugaba el equipo del cual somos socios, hinchas o fanáticos como es mi caso, sino también para conversar y pasarla bien tanto con la gente de nuestro club como con la gente del ocasional adversario semanal. Muchas veces vimos cómo en otros deportes, jugadores que se dicen ser hinchas de un equipo, se besan en la camiseta cuando convierten algún gol, pero posteriormente migran a otras ciudades, equipos o clubes buscando un interés particular. En el caso de la ovalada, los jugadores sacrifican tiempo, estudios, familia y también dinero, buscando simplemente representar de la mejor manera la camiseta que llevan puesta. Tanto en el caso mío como en el de mi señora, la muerte prematura de nuestros padres hizo que nos volcáramos como alternativa de vida al rugby y fue así que mientras los demás chicos iban los domingos, como es normal, a la casa de sus abuelos, nuestros hijos iban a una cancha de rugby a practicar este juego de 15 jugadores para cada equipo. Por eso hoy, por este medio, quiero rendirle un tributo especial a este maravilloso deporte.

Carlos R. Castellano

Frías Silva 751

Yerba Buena