Hace unos días, falleció en nuestra ciudad la profesora de Lenguas y Literatura Cristina David. Su partida me pone, como en otras ocasiones, frente a una extraña contradicción: cuando expira una persona de letras, me quedo sin palabras para despedirla. A la señora Cristina tuve tanto gusto de conocerla, como pena siento ahora por su partida. Una partida sin adiós, pero llena de recuerdos gratos, de momentos compartidos siempre en relación con las letras. Sus palabras de aliento hacia mí, como su generosidad manifestada en las respuestas inmediatas a mis requerimientos -cuando el profesional auxilia al autodidacta-, viven dentro de mi corazón. Y permanecerán allí mientras viva, como pasajeros inmortales del recuerdo. Descanse en paz, profesora David, y que sus innumerables semillas sembradas a manos llenas con amor, den abundantes frutos por la gracia de Dios.

Daniel E. Chavez

Pasaje Benjamín Paz 308

San Miguel de Tucumán