¿Será un nuevo modelo argentino? ¿Qué pensarán de la instituciones de formación docente? ¿Y los que creen que la educación es el único camino necesario para que todo para todo lo que tenga que ver con la vida y la dignidad personal, familiar, comunitaria, entre otros temas vinculados a una mejor calidad de vida? Se ha visualizado que un joven creativo, inteligente en la búsqueda de la supervivencia diaria, la suya y la de su familia, músico autodidacta, que manifiesta su anhelo de poder completar la secundaria, descubrió que chicos que conocían de memoria las letras de cumbias, rap, trap, no conocían las letras del abecedario con las que se aprende a leer y escribir. Creó una canción con las letras del abecedario que ahora están aprendiendo los chicos que no van a la escuela en su barrio. ¿Y la escuela? ¿Y el derecho constitucional de una educación obligatoria para todos? ¿Y los ciudadanos que siguen votando a quienes no quieren un pueblo educado? ¿Y el Poder Legislativo que no tiene la creatividad del cantante para sancionar o proponer proyectos educativos alternativos para situaciones de crisis, que prohíban el cierre de escuelas, que declaren la educación como servicio esencial, que protege a los estudiantes de huelgas y huelguistas, así como de gobernantes que generan huelgas por no pagar sueldos dignos, gobernantes o funcionarios que no exijan la actualización docente continua como requisito de la función docente? Antes de ser provinciales, las escuelas tenían como documentación obligatoria del maestro el cuaderno de iniciativas pedagógicas y el cuaderno de actuación profesional, con registros válidos para el concepto profesional anual, necesario para la carrera docente. Estos cuadernos eran motivo de orgullo, de justicia para los maestros comprometidos y con vocación, de respeto a su trayectoria en nuevos destinos laborales por traslados y, al jubilarse, tenía más valor que una placa. Era un tiempo en que la escuela era un búnker, un espacio seguro donde enseñar y aprender, el cobijo del país para el futuro, el país que hoy cuesta vislumbrar a causa del autoritarismo, la pobreza, la designación inducida y la pérdida de la libertad ciudadana. Soñar, tener esperanzas, hacer catarsis, no cuesta nada, pero duele por el futuro del país. Sería bueno que los que se postulan para gobernar o aceptan funciones políticas tuvieran como requisito registrar iniciativas cumplidas y registro de actuaciones dignas de valorar; pero que no suceda lo que hoy pasa, donde hay funcionarios que tendrían que caminar con la cabeza gacha por lo que prometen y no cumplen o porque son incapaces de impedir las promociones de automáticas, ni que haya alumnos que ingresen sin saber leer, escribir, razonar, argumentar, comprender, que no se enteran de que existe la educación tecnológica y los bunkers nucleares.

Elvira Arnedo

La Rioja 15

San Miguel de Tucumán