Ante la campaña apresurada de niños desde 3 años en adelante, debo reconocer que la escasa información objetiva de que se dispone nos coloca a quienes tenemos niños de esa edad en nuestras familias en una situación de incertidumbre. Además, el miedo a lo desconocido y el no saber cuáles son las consecuencias a largo plazo o si se realizaron los estudios necesarios y suficientes, impiden que esta campaña esté teniendo resultados esperados. La información fehaciente y objetiva es fundamental para que las familias que duden, tengan elementos científicos que les faciliten la toma de decisiones. Además, más allá de las buenas intenciones del Estado, abogo por que contemos con el conocimiento que nos describa los aspectos positivos y negativos de la vacuna en niños. Es nuestra necesidad urgente, que debiera ser satisfecha desde el Estado, pues la patria potestad no debe ser reemplazada por nadie. Y sobre todo, ejercida, en este tema, con un nivel de seguridad basado en el conocimiento certero, con evidencia científica y no sólo basado en las buenas intenciones... como diría un amigo: “las buenas intenciones son necesarias pero no son suficientes”.
Hilda Cristina Ponce
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