Así vivimos en desconciertos y desaciertos. Cada día se hace más difícil vivir, nadie habla de los errores que se cometen y seguimos escuchando promesas. Estamos en un país que tiene de todo menos discursos que alienten a ver un futuro de grandeza; solo inflación imparable, impuestos que se elevan y sueldos magros.
Carlos Rubén Ávila
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