El viernes me encontré a las 10 de la noche ante una emergencia veterinaria: nuestra querido perro fue picada por un alacrán y se quejaba por el dolor. En la ciudad de Tafí Viejo, donde resido, no encontré ningún lugar de atención a mascotas cumpliendo guardia, por lo que partimos junto a mi madre hasta la cercana ciudad de San Miguel de Tucumán en búsqueda de ayuda. Llegamos a un lugar de avenida Belgrano, donde no nos atendieron porque no tomaron la precaución de contar con personal para atender urgencias, ya que según el encargado, los veterinarios realizaban cirugías hasta las 12 de la noche. Con nuestro pequeño perro en brazos, llorando de dolor, fuimos a otro lugar, que como el anterior se publicitaba afirmando que atiende emergencias veterinarias las 24 hs., y nos encontramos con la amarga realidad de que estaba cerrado por desinfección hasta el día siguiente. Llegamos finalmente a una clínica veterinaria que se encuentra sobre avenida Roca, y que cerraba a la medianoche. Allí nos recibieron y pudimos calmar el sufrimiento de nuestro amigo peludo. Por lo sucedido, y para que no se repita esta situación angustiante a diario, se debería regular las guardias veterinarias como los turnos de farmacias, y algún funcionario público debería dar marcha al proyecto del Hospital Veterinario, para animales de la calle, ya que las mascotas son compañía de niños y grandes y atenúan la soledad de muchos adultos mayores.

Juan José Genisans


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