La palabra paraíso y naturaleza aparecen asociadas con frecuencia. Todas las descripciones del cerro tucumano lo asocian al edén Sin embargo no se ajustan a la realidad actual de avasallamiento que vive “el jardín “ del que nos jactamos. Poco a poco el cemento lo va ganando y el mercado se empeña en desertificarlo mientras el Estado mira para otro lado, El cemento se apodera de la montaña, poda árboles, arma emprendimientos gigantes, convoca eventos deportivos multitudinarios, etc... Además de las innumerables construcciones reñidas con reglamentos que a todas luces hay que revisar. A esto se agrega las peleas jurisdiccionales acerca de qué municipio debe actuar. Estamos convirtiendo el espacio verde en lugar de entretenimiento. Las fiestas atronan noche y día, sin control de ruido, crece el área comercial será el destino de la montaña. ¿No debería haber una acción conjunta para proteger la zona verde que nos ampara? Dos emprendimientos entre tanto me han llamado la atención. El primero, la restauración de la primera confitería. Me pregunto cómo funcionará una instalación que corresponde a mediados del siglo XX y que recordamos con nostalgia en este mundo del siglo XXI donde los automotores y motos mandan. El otro emprendimientos es un juego llamado la tirolesa que construyeron tirando árboles y ocupando un enorme espacio. Creo que debiera haberse levantado en un lugar donde se pudieran controlar los daños al ambiente. Hay que prever la compleja circulación de la zona. ¿Se ha previsto la intensificación del tránsito? ¿Cómo se protegerá a los vecinos del ruido? ¿Cómo se controlará el efecto sobre la flora y la fauna? ¿Se ha pensado en la polución resultante? Hemos visto caer tantos árboles en Yerba Buena en estos últimos años. ¿Es inexorable crecer a costa de la destrucción? ¿No hay un proyecto que establezca el destino de un área vital. y necesaria no solo para los turistas sino para todos los tucumanos? Mientras escribo estas líneas los camiones cargados de arena circulan incansablemente. Me pregunto si esta será nuestra idea de transformación y progreso, la de transformar el mundo en piedra.

Carmen Perilli


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