A 20 años de los lamentables y aún impunes hechos delictivos que el Estado argentino cometió en contra de su propio pueblo, los que derivaron en los estallidos sociales de 2001 y en aquel “que se vayan todos”, quienes tenemos memoria supimos desde un principio que la Alianza PRO-UCR (llamada Cambiemos), era la Alianza reciclada del 2001, con apellidos que se repetían una y otra vez. Bullrich; Rodríguez Larreta; Vidal; Prat Gay; Sturzenegger; González Fraga; Melconian y esa UCR siempre funcional al Puerto y al Poder Real, son hoy 20 años más viejos y con más experiencia, pero para mentir; para manipular; para difamar. Gente sofisticada para clavar el puñal político, siempre. Que un sector de nuestra sociedad lo haya olvidado, es comprensible desde el análisis, pero que un argentino que hoy ocupa el rango máximo que la Constitución y el voto popular otorgan, lo haga, es inaceptable desde lo psicológico y desde lo sociológico. El Presidente no puede entender (según sus palabras) la posición dañina de la oposición para con el tratamiento del Presupuesto 2022 en el Congreso de la Nación (rechazado por derecha y por izquierda) y considera que en sus dos primeros años de mandato tuvo posiciones extremas que lo hicieron perder votos. Señor Presidente: Usted perdió votos porque tenía la obligación de denunciar a Macri y su CEOcracia por el endeudamiento, por la fuga y por la Ley de Blanqueo, y no lo hizo. De meter mano en la Corte y elevar su número de miembros (en todo el mundo las Cortes tienen entre 9 y hasta 15 miembros), pero dejó a los 4 que ahora voltean al Consejo de la Magistratura. De fidelizar a su base electoral (la cristinista y popular) y no de gobernar para quienes nos detestan y nunca nos votarán. Usted, Sr. Presidente Alberto Fernández, escucha demasiado a ese entorno que lo llevó al fracaso (al electoral de este año y al de su gestión de los dos años transcurridos), entorno tan enfermo y obnubilado de poder, que - en lugar de escuchar el ruido de las tripas vacías de la mitad de nuestro pueblo- sonríe para la foto “grupal” que estos obsecuentes viralizaron con el eslogan A23, demostrando que en su mesa chica también hay tufillo a aquellos triunfadores del estallido del 2001 y de todos los malos momentos de la Patria. Porque ellos siempre ganan, a pesar de las balas, de los muertos y de los desaparecidos. En Cambiemos y en algunos de los de su entorno, Sr. Presidente, junto a la mitad de nuestro Pueblo con hambre, está la postal del 2001. No insista Usted con ser un nuevo De la Rúa.

Javier Ernesto Guardia Bosñak


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