En respuesta a la carta del señor Pedro Brito (“Libertad y libertinaje, 30/01), cumplo en expresar, con todo respeto, que hay una falla en su análisis. En efecto no se puede confundir libertad con libertinaje; es obvio. Ejemplos comparativos no tienen razón de ser. Esta situación es especial. Él lo dice: “así como se acepta el libre albedrío no se puede autorizar el facilitamiento de contagiar a otros, pues en este caso se estaría aceptando la libertad de contagio, a la que quedarían sometidos los ciudadanos ya vacunados“. En primer lugar para que no vacunado contagie, tiene que estar enfermo de Covid, lo cual no puede suponerse. En segundo lugar, lo hago receptor de sus propias palabras, porque , ¡Oh sorpresa!, los vacunados también contagian si están enfermos. O sea, ambos están en la misma situación; no hay diferencia. Además, el vacunado ¿Qué miedo tiene de contagiarse? ¿Acaso no está inmunizado, o sea protegido del contagio, o esto no es cierto? Al señor Fernando Esteban Saade, en su carta “La pelota picó afuera, Djokovic”, del 31/01, le contesto: en primer lugar no voy a juzgar el accionar de Djokovic, porque no me corresponde. Lo que voy a hacer es aclararle algunas aseveraciones, como si fueran verdades irrefutables. Él dice: “muchos antivacunas han muerto en este último tiempo“. Contesto: es cierto, pero se murieron más provacunas. Sigue: “los que están detrás de esto, que son gente de ultraderecha, que no tienen avales científicos para hablar de nada, sólo decir que son experimentos y demás bulos para perjudicar al mundo“. Contesto: los que están detrás de esto son miles; premios Nobel, médicos, epidemiólogos, científicos, abogados, otros profesionales, gente común (como yo) a los que no se los escucha, ni siquiera los dejan hablar en los medios masivos de comunicación, adheridos al relato único provacuna. Lo invito a informarse mejor abre ¿O empezar a hacerlo? Sigue: “cada uno tendrá su idea de vacunarse o no“. Entonces ¿por qué ataca a los que no quieren vacunarse? Sigue: “yo me vacune y nunca sentí lo que estas personas argumentan“. En buena hora, ojalá no tenga ninguna consecuencia. Pero ya hay efectos adversos leves, graves y hasta muertos después de vacunarse. Al respecto, la tasa de mortalidad es del 2% sobre contagiados, antes y después de que empezó la vacunación.
Abraham Rahman
25 de Mayo 1.996
San Miguel de Tucumán