Sobre la ruta provincial 307 que conduce desde Santa Lucía o Monteros hacia los Valles Calchaquíes -ruta 40-sabemos que al ser camino de montaña, los afluentes tienen aportes sobre la ruta. Debemos prever que las crecientes tienen una recurrencia hídrica que se produce históricamente cada 10, 25, 35, 50 75 y 100 años. Lo cual tienen sus repercusiones sobre la ruta, afectándola. Además, al tratarse de un camino de montaña con rocas y piedras no consolidadas se debe transitar con precaución. No debemos olvidar que en una semana santa en el “Fin del mundo” un colectivo de la empresa Delfín Turismo, en un día diáfano quedó aprisionado con desprendimiento de rocas del cerro, sin víctimas, afortunadamente. Con respecto a los hechos producidos en enero de 1987 (a propósito de la nota “Lo que el aluvión se llevó”, 16/01) y que con el decreto de emergencia hídrica efectuado por el gobernador Fernando Riera y los ministros de Economía, Osvaldo Renzo Cirnigliaro, y de Gobierno, Miguel Ángel Torres, por los derrumbes en la zona de “La heladera”, donde se produjo la caída de un helicóptero que colaboraba con la emergencia, debo destacar que al rescate de los ingenieros Juan José Sirimaldi, quien salió por sus propios medios acompañado por el personal de la DPV que participó de la misma y que construyó las anjarillas y canastos con ramas y ataduras efectuadas en el lugar, rescataron a los ingenieros Jorge E. Castro y el piloto. El ingeniero Castro fue trasladado en el Hospital Padilla con fractura, por medio de ambulancia del Siprosa, y el Ingeniero Sirimaldi, al sanatorio Rivadavia, con un corte en su cabeza y escoraciones leves. Con respecto al puente sobre el arroyo Las azucenas, kilómetro 37, el señor Hugo Balderrama, conductor de tracavato que volcó el retroceder por el avance de los productores de verduras y flores, al morder la banquina quedó volcado, apoyado sobre un árbol, quedando atrapado con su cabeza encajada en la cabina, y luego de varias horas fue liberado y trasladado al sanatorio Rivadavia, donde le dieron el alta luego de que lo curaran por caída de aceite y gasoil sobre su cabeza y cuerpo, volviendo a su domicilio en Ampimpa, afortunadamente sin ningún daño físico. Participaron del rescate y liberación del señor Hugo Balderrama, entre otros, los inspectores mecánicos de la zona, Héctor Guillermo Fernández, Donato Argentino Silvestre y Alberto Rachid y trasladado en vehículo de la DPV, chofer Juan Héctor Viera. Se colocó un cable a los fines de que se pudiese liberar al maquinista, luego de utilizar sopletes autógeno es que nos facilitaron dichas tareas, las cuales fueron supervisadas personalmente. En cuanto a las crecientes del río Blanquito, fueron atendidas en ese momento por los inspectores de la zona Pedro Madrid y Carlos Palomar, y el inspector general Luis Arechaga y el chofer Ramón Clemente. La emergencia hidráulica de enero de 1987 se decretó porque los puentes sobre la ruta 324, caídos en 1984, estaban en período de construcción sobre el río Mandolo (acceso a Monteros), Mandolo II y río Zerda. Y las inundaciones y fuertes lluvias afectaban en su totalidad a la ruta 307.
Sergio Scopel
La Rioja 216
San Miguel de Tucumán