Utilizo este espacio para hacer pública una situación vivida por mi señora y yo durante mi regreso de vacaciones en la ruta 11, altura de la localidad de San Clemente, donde fui protagonista de un accidente que podría haber sido grave, pero gracias a Dios no lo fue, lo que sí es mi deber como ciudadano argentino, resaltar el comportamiento ejemplar y de contención que recibí. Primero por el otro protagonista conductor de la motocicleta, quien fue el primero en avisarme que cuando le hicieron los estudios en el Hospital no tenía nada grave y su asesora letrada indicándome los pasos a seguir para que los tramites no se prolongaran y tuvieran un final en que ninguna de las partes saliera perjudicada y dejando todo en manos de las compañías de seguro de ambos. Es menester mencionar las actuaciones de la Policía de Seguridad Vial, Servicio de Emergencias, personal del Hospital de San Clemente y Policía Científica y un matrimonio joven que se detuvieron apenas vieron el accidente, es decir todos los que participaron en el lugar del accidente. Por último a los que siempre “les damos con un caño”, esta vez creí con toda honestidad de mi parte debía sin ninguna duda nombrar al Personal del Destacamento de Seguridad Vial de General Lavalle, ruta 11 KM290, a cargo de un joven y eficiente oficial que estuvo a la altura de contener a dos familias que pasaron un muy mal momento y si tuvo un final razonable, se debió en mucho a su actuación. De todo este sintético relato además de mi eterno agradecimiento a Dios y los mencionados, cual es mi conclusión al menos? que todavía hay esperanzas, porque en este país hay personas solidarias, hay servidores públicos honestos y eficientes, asesores desinteresados, etc., en esta especial circunstancia que nos tocó vivir, la solidaridad y el respeto por el prójimo saltaron la grieta.
Ángel Salvador Logusso
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