En estos últimos años estamos todos invadidos por el uso de los celulares, especialmente los jóvenes. Los que ellos no imaginan, es que hubo un tiempo en el que la manera más común de comunicarnos y que era accesible para todos era la carta. Todos esperábamos ansiosos esas misivas que eran repartidas casa por casa por los carteros. Gracias a ellas sabíamos cómo estaban nuestros parientes y amigos que vivían en otras provincias, nos comunicaban las novedades y hasta nos anticipaban, al mejor estilo spoiler porteño, cómo terminaba la novela o serie que veíamos en diferido por la televisión tucumana. Hoy, pensando en San Valentín, les puedo asegurar que la carta más esperada fue siempre la “carta de amor”... ¿Quién escribe hoy una carta de amor? Como amante de la palabra escrita, les aseguro que mil emoticones no podrán nunca reemplazar un ”te quiero” escrito con todas las letras, y el trazo guiado por el corazón; ese “te extraño” que estremecía el alma de sólo pensar que debía pasar tiempo para volver a abrazar y a sentir el calor del ser amado. Desafortunadamente, existe una gran decadencia de la expresión escrita, incluso en las instituciones educativas. Me pregunto si esto podrá cambiar algún día; tal vez algunos jóvenes lo logren. Nosotros, los ciudadanos de dos siglos, seguramente nos apegaremos al papel y la escritura manual, que refleja las pulsaciones del que escribe, que muestra sus sentimientos y que fue parte de nuestra cultura y formación. Siento que es una lástima que la gente no reciba cartas de amor, al menos en ocasiones especiales. Me sumo al pensamiento de Mario Benedetti: “ Que alguien te haga sentir cosas sin ponerte un dedo encima, eso es de admirar...”

Sandra Elisabet Sosa


Italia 382


San Isidro de Lules