En los últimos años hemos visto crecer la pobreza en nuestra tierra, la misma ya es estructural y requiere de políticas públicas y privadas a largo plazo para empezar a resolver haciendo énfasis en la educación. Pero esta situación no puede llevarnos a la anomia que estamos viviendo; cuyo significado es un estado de desorganización social o aislamiento del individuo como consecuencia de la falta o la incongruencia de las normas sociales. Digo esto porque ante diferentes situaciones nadie se hace cargo de resolver. Por ejemplo, el asentamiento ubicado en las vías del ferrocarril sobre Marco Avellaneda y Sarmiento. Cabe preguntarse: ¿dónde está el estado presente? La gente vive hacinada con dos o tres necesidades básicas insatisfechas y sobre todo un alto grado de promiscuidad, pero al parecer todas las normas que transgreden son invisibles. Nadie las ve, ni qué decir de la Municipalidad. Muchas personas que allí habitan tiran agua servida a la calle y se aprovecharse sobre todo de las mujeres que pasan descuidadas: con mucha facilidad les sustraen sus pertenecias. Ya instalaron un desarmadero a cielo abierto, colocando carros y animales sobre la poca calzada que queda. Creo que los organismos competentes deberían cumplir el rol para el cual fueron creados, formar un equipo de trabajo y tratar de resolver esta situación. Hay que dejar de tener un estado bobo y que los impuestos que todavía pagan las personas responsables tengan un buen fin. No piensen que sólo sirve para pagar sueldos al reverendo cohete.
Ricardo Anis
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