Es simple la pregunta. ¿El Congreso que elegimos los argentinos entiende el sentido de su existencia? Ante temas como el de Aerolíneas Argentinas (que un sector kirchnerista entiende que la caja debe crecer, pero ellos manejarla a piacere), incendios en Corrientes, creación de un nuevo ente (Empresa Nacional de Alimentos) y otras decisiones que, además de aumentar el gasto público, promueven la creación de nuevos impuestos... ¿cuál es el accionar de los congresistas? Sólo el uso y abuso de los medios de comunicación para que sean depositarios de las quejas, las acusaciones, etc. etc. Los representantes del oficialismo, victimizándose burdamente y los de la oposición, acusando burdamente. Santi Maratea pone sobre el tapete el buen uso/ inteligente/ solidario/ efectivo de las redes sociales. Y los políticos siguen sin entender que la juventud es pensante, que la sociedad es capaz de tomar decisiones y que minimizar sus logros los enfrentará a un nuevo orden político y social. No escuché a la Sra. vicepresidenta alabar el trabajo del influencer como lo hizo con L-Gante. En una carta de un escritor frecuente sobre el negocio de la droga, expresó que la oposición debiera pensar en un equipo para enfrentar el flagelo...”cuando seamos gobierno...”. ¿Y el hoy? Cada día el Congreso y las legislaturas nos demuestran que su función se quedó estancada en el tiempo. Cuidado: las nuevas generaciones no escucharán relatos, se hartaron. Son del presente, de la acción. Y en el devenir incesante de los sucesos y la falta de reacción de las instituciones, nadie puede asegurar que los jóvenes, con sus ideales y sobre todo, ideas claras, lleven su desilusión al máximo y enfrenten este mundillo político que hoy huele a tufo.
Hilda Cristina Ponce
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