Hace más de 100 años que los libros de historia hablan de los sueños que tuvo la hija de un visionario francés sobre un parque con árboles exóticos, peces de colores en lagos encantados, pérgolas y demás. El sueño de María Luisa, única hija de Clodomiro Hileret, se convirtió en realidad; pero hoy el paso del tiempo está causando serios daños que en caso de no percibir ayuda urgente puede convertirse en pesadilla. El parque Santa Ana requiere atención ya. En el pueblo no cabe el cuento de gran bonete sino el compromiso de autoridades y fuerzas vivas, sin banderías políticas, para hacerlo resurgir. La fundación Forestar, el Instituto Miguel Lillo de San Miguel de Tucumán, la escuela Agrotécnica Juan Mantovani y la escuela Marco Avellaneda se ocupan y preocupan desde hace tiempo de esta problemática. Falta el compromiso oficial del Gobierno de la provincia. Por otra parte, el señor Daniel Mora de “Mora y Altamirano servicios turísticos” incluyó en el proyecto de turismo sustentable para el suroeste tucumano a Santa Ana, Los Sarmientos, Medina, Alpachiri y Los Pizarro. Dicho proyecto lleva el nombre de “Tumiñiko“ (nombre quechua del picaflor). En sendas reuniones llevadas a cabo en diversos puntos de la provincia asistieron para recabar datos y brindar ricos matices explicativos la señorita Sofía Sánchez y el señor Daniel Gordillo, Esperanzados en ver concretado este proyecto inclusivo. Anhelan para el pueblo la restauración del ex chalet del ingenio para convertir en museo y el edificio del “escritorio” para ser el Centro Cultural. También sueñan con que la iglesia de la Villa vieja forme parte del turismo religioso junto a la iglesia de Medidas. Como vemos no es tan sólo el parque Santa Ana el que necesita atención y ayuda del Gobierno, sino el pueblo en su totalidad. Concretar obras genera esperanzas. La industria sin chimeneas crea puestos de trabajo.

Juan Domingo Centurión


Vieytes 1.210


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