Nuestros héroes de Malvinas entregaron su vida defendiendo la soberanía argentina en las islas. Fueron los verdaderos gestores de la vuelta a la democracia en 1983. Los mató la OTAN (sucursal Inglaterra). La misma OTAN que, presionada por EEUU, decidió instalar una más de sus bases nucleares, esta vez en Ucrania, prometiéndole una invalorable ayuda económica y su inmediato ingreso a la Unión Europea, con los consabidos beneficios que esto significaría. Logró de esta forma que Ucrania ignorara las gestiones diplomáticas de Rusia que hubieran evitado esta invasión. Debemos considerar que en la zona ucraniana de Donbass, Putin pretendía proteger a ciudadanos que desde hace ocho años sufren ataques del ejército ucraniano, al que se suman grupos neonazis y que generaron destrucción y más de 15.000 muertos. La base militar en Ucrania hubiera sido la número 31 de las que rodean a Rusia, con la diferencia que esta deja a Moscú, por su cercanía, a tiro de misil. Si recorremos la historia militar de EEUU desde Hiroshima hasta nuestros días podemos citar Irak, Libia, Afganistán, Yugoslavia, Somalia, etc. (agregando los golpes de Estado de los que participó alrededor del mundo). Vemos que dejó siempre millones de muertos, destrucción, hambre y países desolados. Con el falso argumento del terrorismo y de las luchas religiosas cumplió su propósito de manejar la economía y los recursos naturales de esos países. Está demostrado que, siguiendo con su estrategia, vende en la actualidad armamentos a grupos terroristas para derrocar el gobierno democrático de Siria. Lo hace también con Ucrania para sostener el conflicto con Rusia y para incrementar las sanciones contra ese país. Por lo visto, hay distintas calidades de guerra, según el país que la propicie. EEUU no sufrió ninguna sanción económica, política, cultural, deportiva, de información, ni aislamiento alguno a pesar de su responsabilidad en los conflictos citados. Por el contrario, la ciudadanía rusa sufre todo este tipo de condicionamientos. En el caso de la información, EEUU y la Comunidad Europea han logrado impedir la emisión al mundo de información rusa. En cambio, la “información OTAN” invade el mundo con “fake news” e incluso con videos que pertenecen a otras guerras y hasta con imágenes de videojuegos. Se acaba de demostrar que no existió el bombardeo ruso a un hospital materno infantil, como informara la prensa occidental. Está en nosotros el minucioso análisis de los hechos reales.
Fernando Fajre
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