A diario, en horas de la tarde, concurro a caminar por la avenida Presidente Perón. Con beneplácito observo cómo desde un tiempo a esta parte la Municipalidad de Yerba Buena viene encarando una serie de obras en pos de mejorar la circulación de bicicletas. Hace unas semanas le tocó el turno a la demarcación (en realidad renovación) de la ciclovía que corre paralela a la avenida. Sucede que, como los tucumanos somos incorregibles, muchos usuarios de los emprendimientos de canchas de fútbol 5 y de canchas de tenis que se encuentran a la altura del 1.100 utilizan con total impunidad la ciclovía como si fuera una calle colectora, recorriendo en algunos casos hasta 200 metros sobre ella, con el agravante de estacionar sus vehículos en las veredas que la bordean. Fui testigo de cómo muchas madres en sus vehículos 4x4 manejan sobre la ciclovía para dejar a sus hijos en los emprendimientos apuntados, con el agravante de que transitan por las narices mismas del predio que la Dirección de Tránsito posee a esa altura y que utiliza para depositar los autos retenidos por alguna infracción de tránsito. La semana pasada incluso se instaló una gomería en la puerta de unas viviendas contiguas a un barrio cerrado y observé absorto cómo el encargado de dicho emprendimiento cambiaba la goma de un automóvil que estaba estacionado… ¿Dónde?... Sobre la ciclovía. Resulta imperioso que las autoridades municipales tomen cartas en el asunto y dispongan de agentes de tránsito que controlen dicho proceder. Así evitarán que se produzca algún lamentable accidente.
Osvaldo Fabián Ortiz
ortiz_osvaldo@hotmail.com