Actualmente, la pérdida auditiva afecta al 5% de la población mundial. Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), para 2050 ese porcentaje ascenderá al 25%, es decir, una de cada cuatro personas tendrá algún grado de sordera. En Argentina, constituye el 18% de las discapacidades reveladas en el país.

Las causas son variadas, pero según los expertos lo que más preocupa es que los jóvenes están constantemente expuestos a ruidos fuertes en contextos recreativos y por el uso de auriculares. Incluso las terapias actuales son poco eficaces, debido a la dificultad que supone que un fármaco actúe en el oído interno.

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A partir de problemática, investigadores del Instituto de Investigaciones Bioquímicas de Bahía Blanca (INIBIBB) y del Instituto de Química del Sur (INQUISUR), pertenecientes al CONICET y la Universidad Nacional del Sur (UNS), trabajan en el desarrollo de una nanoplataforma magnética para el diagnóstico, tratamiento y monitoreo de la pérdida auditiva.

El proyecto, que está en la etapa inicial de ensayos in vitro y en animales, busca diseñar un método más eficaz que los existentes actualmente, basándose en el uso de nanotecnología.

“Algunas opciones que se utilizan son la colocación de audífonos externos o de implantes cocleares, que son un poco más eficientes porque el dispositivo se inserta dentro de la cóclea, pero no a todo el mundo le funciona esto. Las terapias farmacológicas son poco eficientes porque hay varias barreras que impiden que una molécula de droga llegue hasta las células auditivas y termina perdiéndose en la circulación sistémica”, explicó a TSS María Julia Martín, investigadora del CONICET en el INIBIBB e integrante del proyecto.

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El grupo del INIBIBB, dirigido por el doctor en bioquímica Guillermo Spitzmaul, trabaja desde hace más de una década en la investigación sobre el desarrollo de la sordera y la búsqueda de posibles tratamientos.

En tanto, el grupo de INQUISUR, a cargo de la doctora en química Verónica Lasalle, se dedica a la síntesis de nanomateriales para diversas aplicaciones. En conjunto, comenzaron este desafío de desarrollar un nanomaterial magnético para el tratamiento de la sordera.

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“Por un lado, tenemos el oído externo, la oreja. Luego está el oído medio, donde hay unos huesecillos que están detrás del tímpano, que transmiten el sonido. Después viene el oído interno, donde tenemos una estructura recubierta de hueso que se llama cóclea. Adentro de la cóclea, que es como un caracolito al que es muy difícil llegar, están las células auditivas, encargadas de recepcionar el sonido, transformarlo en un impulso eléctrico y enviarlo al cerebro”, dijo María Martín en relación a la composición del oído.

Nosotros apuntamos a aquellos tipos de sordera que tienen causa no genética. Nuestro objetivo es llegar a la cóclea utilizando nanopartículas, que son pequeñas esferas que podemos guiar a través de un campo magnético para tratar o prevenir situaciones de inflamación y evitar la muerte de las células de la audición”, señaló la investigadora.