Chau vacaciones, hola discursos

En medio de un torbellino se abrirán este viernes las sesiones ordinarias en los poderes legislativos. Milei se siente más libre para mostrar el pasado que Jaldo que sigue apostando a la buena relación con la Nación. Aguas turbias.

Chau vacaciones, hola discursos

Este febrero empieza a despedirse para siempre. En la vida pública es el final de las vacaciones, aunque en este 2024 no nos hemos dado cuenta. La despedida del mes más corto es a la vez el comienzo de la gran actividad. Marzo trae el timbre del recreo y las clases, pero también pone oficialmente, en marcha el funcionamiento regular del Poder Legislativo donde están los representantes del pueblo que eligió la sociedad. Por eso el primero de marzo los responsables del Poder Ejecutivo no tendrán más remedio que estar mirando de frente a quienes legislan.

Este viernes el presidente de la Nación estará en el Congreso de la Nación cara a cara ante senadores y diputados, muchos de los cuales él considera que son arquitectos de un nido de ratas.

Dice la Constitución Nacional que el Presidente “hace anualmente la apertura de las sesiones del Congreso, reunidas al efecto ambas Cámaras, dando cuenta en esta ocasión del estado de la Nación, de las reformas prometidas por la Constitución, y recomendando a su consideración las medidas que juzgue necesarias y convenientes”. Javier Milei llega al hemiciclo habiendo cumplido el 5% de la  gestión aunque estos meses hayan parecido una eternidad.

Muchos días, cuando Milei se mira en el espejo, ve la imagen de Mauricio Macri. Revisa con tranquilidad los pasos dados por el ex presidente y trata de hacer un curso acelerado de lo que no se debe hacer. Por eso varios jugadores de su equipo tienen preparado para el viernes desaguisados y focos de corrupción que encontraron de la gestión anterior. Es su última oportunidad. La próxima apertura de sesiones, el pasado reciente, será él mismo con un año y 81 días de gestión. Ése es el gran reproche que le devuelve el espejo a Macri cuando revisa sus cuatro años presidenciales. No mostró claramente lo que había recibido y después fue un bumerán.

El extraterrestre

Milei actúa como un extraterrestre. Pero parece que lo fuera. No tiene familia: con su padre no se habla y a su madre ni se preocupó por asistirla el día que la internaron. Su hermana es su sombra y no tiene hijos. Tampoco muestra frondosos antecedentes políticos como para tener manchas o deudas. En el dibujo de los últimos 50 años la figura de Milei parece la de un extraterrestre. Para peor, sus groserías y faltas de respeto no ayudan a cambiar de opinión y además son avaladas por una sociedad que pone con más de un 70% de imagen negativa al Congreso y a los políticos tradicionales.

La sociedad argentina ha ordenado un cambio y ha elegido a alguien que parece que no fuera de este planeta. La pregunta sigue siendo la misma: ¿Hasta cuándo aguantará la sociedad este durísimo ajuste y transformación? Mientras tanto, Milei ataca.

Cuando aún no terminó la fortísima pulseada con los inquilinos del Congreso a los que maltrató de ratas, zamarreó a los gobernadores que se encolumnaron detrás de Ignacio Torres el gobernador Pro de Chubut. Todos los mandatarios -salvo uno- le mandaron condolencias a este desconocido que en 72 horas se convirtió en el querido “Nachito”.

El gobernador tucumano ni un telegrama le mandó. Desplegó su mapa político sobre la mesa y seguramente hizo cuentas. Reaccionó políticamente y como se trataba de un jugador de otros equipos ni se metió. Pero como él viene de ser considerado traidor y de ser vilipendiado por el peronismo también sacó a relucir algunas fichas. Los que suelen frecuentarlo en su despacho cuentan que el titular del Poder Ejecutivo llegó a considerar que nadie se solidarizó con él en ningún momento antes y que también la prioridad es Tucumán antes que nada.  Pero en otros despachos cercanos también hacen cuentas y argumentan que no se puede pelear con la Nación por algo que no es cierto.

En esos escritorios, los que manejan las finanzas provinciales explican que en ningún momento a Chubut se lo afectó por un capricho o por algo fuera de la ley. Ocurre que el antecesor de “Nachito” le dejó una deuda de 120.000 millones de pesos que estaban en uno de los famosos fondos fiduciarios que vencieron el mismo día en que se fue 2023 y ante esa deuda se le descontaron de la coparticipación los 13.000 millones que tanto le duele al gobernador chubutense preocupado por el pago de salarios. A Tucumán, le ocurrió lo mismo porque Juan Manzur le dejó una deuda, más chica -parece que Alberto y Massa tuvieron más mimos con “Nachito” que con “Juancito”, por suerte- de 35.000 millones de pesos y en febrero le sacaron a la coparticipación tucumana 5.000 millones de pesos.

El esquema que había planteado Massa era el mejor de los mundos. Los gobernadores retiraban plata y cuando tenían que devolverla renovaban la deuda y todo volvía a empezar. “Ya se va a arreglar todo”, eran las palabras mágicas del ex ministro que lo único que no pudo arreglar fue su continuidad en el poder y ahora arrastró no sólo a los suyos sino también a los opositores como Torres.

Pasado por agua

Con esas argumentaciones en la mano Jaldo se refugió en su Trancas natal y no atendió el celular cuando los llamados venían de números que no empezaban con 0381. Debe haber estado ajustando el discurso del próximo viernes donde no dejará de decir su preocupación por Tucumán -ese es su discurso- que hace que mire para otro lado en un sinnúmero de reclamos.

Lo que no va a poder disimular es la crisis del agua que está pasando la provincia. Por un lado, no puede aprovechar al máximo el agua que viene desde las cuencas del Norte porque El Cadillal está herido y nunca se suturaron sus heridas porque se subestimó el problema. Las riendas sueltas con las que siempre gestionó Manzur sumado a la siempre presente “Batalla del oflador” le ha hecho daño a la provincia.

Se les escapó la tortuga

Si hay algo que les preocupa a los que están en el poder es no tener el control de las situaciones. Aún cuando las circunstancias son adversas necesitan saber de donde vienen las balas. Esta semana que nunca más volverá se les escapó la tortuga. Dos concejales radicales sacaron de las casillas al mismísimo gobernador. Los ediles radicales José María Canelada y Gustavo Cobos pusieron sobre la mesa las deficiencias del servicio de agua potable. Pero lo llamativo del caso fue que la denuncia que ellos hicieron se basó en documentos del propio gobierno provincial.

En el último informe de la Defensoría del Pueblo las páginas 19, 20 y 21 advierten sobre los serios inconvenientes y las denuncias que reciben en esa institución a raíz del agua. Incluso  en el caso testigo identificado con la actuación N° 0011933/23 se precisa que el líquido que se consume no es insípido, ni inodora ni tampoco incoloro. Por lo tanto no es potable. Esta claro que a Eduardo Cobos -el ombudsman es homónimo, pero no pariente del concejal- le cuesta hacer ruido con estas denuncias por su vinculación con el gobernador. Cuando comenzó la primera temporada de la “Batalla del oflador”, uno de los primeros espadachinis fue el defensor del pueblo que por entonces era legislador.

Pero los ediles no sólo recurrieron a esos informes para alzar su voz. Mostraron documentación del propio Siprosa a los que indudablemente el Ersept no les llevó el apunte. Si bien algunos informes son de mediados del año pasado -el físico químico es del mes pasado- pero cuentan con la firma de bioquímicos de la provincia. Las complicaciones y las turbiedades acuíferas han seguido lo cual confirma la desidia con la que se abordó este tema vital. Algunos funcionarios actuales se escudan en que ellos no estaba en esa gestión, lo cual  es cierto, pero no justifica la responsabilidad estatal. El oflador es un arma de ataque no un escudo, eso ha quedado claro en esta oportunidad.

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