Kamala y Trump, el día y la noche

Los probables oponentes presidenciales divergen en casi todos los aspectos, sostiene el analista Philip Bump, en una columna publicada en el “Washington Post”.

DIVERSIDAD. A Harris ya la están atacando por ser mujer y de color. DIVERSIDAD. A Harris ya la están atacando por ser mujer y de color.
23 Julio 2024

WASHINGTON, Estados Unidos.- El giro en la carrera electoral para la Presidencia de Estados Unidos enfrentará a Donald Trump con un candidato o -posiblemente- candidata más joven y con ideas diferentes. Hasta el domingo, la campaña se disputaba entre dos varones blancos, de edad avanzada, con similitudes.

Ahora, es posible que Trump tenga que confrontar con Kamala Harris, favorita a suplantar a Joe Biden. La postulante no puede ser más diferente, destaca el analista político Philip Bump, en una columna en el “Washington Post”.

“Casi inmediatamente después de que Biden anunciara su decisión de retirarse de la contienda por la nominación del Partido Demócrata, algunos de sus partidarios más sarcásticos comenzaron a idear una nueva línea de ataque contra el candidato republicano: ¿Puedes creer la edad de este tipo?”, cuenta Bump en su columna. “El paralelo con las críticas que expulsaron a Biden de la carrera es intencional, por supuesto. Pero no está mal. Trump ahora pasa de ser el (relativamente) joven contendiente del partido mayoritario a ser el (obviamente) viejo, incluso si la persona a la que se enfrenta en noviembre termina no siendo la (relativamente) vivaz vicepresidenta Harris”, escribe el analista.

La edad es uno de los innumerables puntos de contraste que no existían cuando la disputa era Biden contra Trump. Hace una semana, la campaña de Trump llegó a Milwaukee para la Convención Republicana, aún exaltada después de que salió casi ileso de un atentado contra su vida y parecía encaminarse hacia una revancha contra un candidato tambaleante.

KARMA. Los seguidores de Harris ya se burlan de la edad de Trump. KARMA. Los seguidores de Harris ya se burlan de la edad de Trump.

“Los republicanos no pudieron criticar demasiado los frecuentes errores verbales de Biden en 2020 porque los de Trump, especialmente como presidente, fueron más significativos. Este año (particularmente después del debate del 27 de junio), los extraños comentarios de Trump recibieron menos atención que la que recibió Biden cada vez que habló”, dice la columna en el “Post”.

Seguramente esta narrativa continuará hasta que Biden termine su presidencia, pero no será lo mismo en la campaña. Es probable que Trump enfrente a alguien dos décadas más joven (Harris tiene 59 años; Trump tiene 78) y sin el hábito de dar pasos en falso o divagar.

Ahora será Trump el analizado en busca de signos de declive.

El género

La contienda actual ya se venia perfilando como un espejo de la de 2016, cuando la fórmula republicana de Trump y el gobernador de Indiana Mike Pence derrotó a la demócrata de la ex secretaria de Estado Hillary Clinton y el senador de Virginia Tim Kaine. En ese entonces, dos candidatos impopulares disputaban para ver cuánto podían movilizar a sus bases para que fueran a votar.

Si Harris fuera la candidata demócrata, ese escenario también reflejaría la división de género que había entre los partidos de 2016. Una parte importante de la oposición a la candidatura de Hillary Clinton hace ocho años tenía sus raíces en la misoginia. Es casi seguro que eso también será un factor en contra de Harris.

“Pero -advierte el columnista- el panorama ha cambiado. Harris ha tomado la iniciativa en los esfuerzos de la administración para proteger el acceso nacional al aborto, cuya derogación por parte de la Corte Suprema es directamente atribuible a Trump. Por razones obvias, muchos votantes preocupados por el acceso al aborto encontrarán en Harris un mensajero más comprensivo que el ex presidente”.

El otro cambio desde 2016 es que hay una mirada distinta sobre el trato que Trump da a las mujeres. Un mes antes de las elecciones de 2016, se publicó la película de “Access Hollywood”, lo que provocó una avalancha de acusaciones de mujeres que se quejaron de que Trump las había besado o tocado a la fuerza. Nada de eso cambió la decisión de sus votantes. El año pasado, uno de esos incidentes condujo a un juicio importante: un jurado determinó que Trump había violado a la escritora E. Jean Carroll.

Una vez que se anunció la retirada de Biden y los demócratas se consolidaron (aún de manera incompleta) en torno a Harris, sus partidarios notaron la ironía sobre su carrera previa al Senado: Harris es ex fiscal de distrito y fiscal general estatal. La relación de Trump con los fiscales del gobierno es como acusado.

Cuando Harris buscaba la nominación demócrata en 2020, utilizó este contraste como argumento para su candidatura.

“Esto fue antes de la avalancha de cargos penales contra Trump y antes de la demanda de Carroll. Fue antes de que Trump intentara anular los resultados de las elecciones de 2020 y antes de que se llevara documentos clasificados a Florida después de dejar el cargo -destaca Bump-. El panorama ha cambiado mucho desde entonces”.

La respuesta de Trump a sus acusaciones en Manhattan y en el condado de Fulton, Georgia, fue en ocasiones resaltar que los fiscales que obtuvieron las acusaciones eran negros.

Más de una vez los acusó explícitamente de ser racistas contra los blancos. Lo cual, por supuesto, es un contraste en sí mismo. Kamala Harris es afroestadounidense y descendiente de asiáticos.

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