
A pesar de que una de cada tres mujeres muere cada año a causa de una enfermedad cardiovascular, lo que representa un fallecimiento cada 11 minutos, solo el 35% reconoce que esta patología es su mayor amenaza para la salud según una encuesta que realizó la Sociedad Argentina de Cardiología, en la que participaron 3.338 mujeres.
En el trabajo se evidenció que el 20,7% de las encuestadas presentaba antecedentes de enfermedad coronaria o accidente cerebrovascular; una de cada tres tenía sobrepeso; una de cada cuatro hipertensión arterial y una de cada cinco colesterol alto. Además, casi la mitad refirió un hábito sedentario.
A pesar de la magnitud de esta problemática, la realidad muestra que las mujeres suelen participar menos en los estudios clínicos, menos tratamientos y menos recomendaciones médicas en comparación con los hombres. Incluso, muchas veces los síntomas de las enfermedades cardiovasculares en ellas son subestimados o mal diagnosticados, ya que la mayoría de los estudios clínicos se han basado en poblaciones masculinas. Esta brecha en la investigación y la atención sanitaria genera que muchas mujeres no reciban el tratamiento adecuado a tiempo.
En este sentido, las doctoras Rosa María Ruffa, médica cardióloga, y Silvia Rosa Lopresti, del área de salud cardiovascular de la mujer en la Federación Argentina de Cardiología (FAC), comentaron: “hasta hace unos años, las mujeres no tenían conciencia del impacto de la enfermedad cardiovascular, fundamentalmente, por el desconocimiento y por la creencia de que la ECV era propia del hombre. Los grandes estudios clínicos incluían un mínimo número de mujeres basados en este concepto”.
Según detallaron los especialistas, diferentes etapas de la vida de la mujer, como el embarazo y la menopausia, representan momentos de mayor vulnerabilidad para la salud cardiovascular. Condiciones como la diabetes gestacional, la hipertensión en el embarazo y la menopausia precoz están fuertemente asociadas con un incremento del riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular a futuro
“Es fundamental que las mujeres realicen controles periódicos para evaluar su riesgo cardiovascular y conozcan sus niveles de colesterol LDL. Las mujeres suelen acudir a la consulta ginecológica, pero no es frecuente la consulta cardiológica de rutina. Esto trae aparejado el menor número de estudios y controles que serían útiles para la detección temprana de ECV”, detalla Ruffa.