NO VA MÁS. Amorim fue destituído del Manchester United.
Manchester United confirmó este lunes el despido de Rubén Amorim como entrenador principal del plantel profesional. La decisión llegó después del empate 1-1 ante Leeds United y tras una serie de declaraciones en las que el técnico portugués expuso públicamente su disconformidad con el rol que ocupaba y con la gestión deportiva del club. Así, su ciclo se cerró tras apenas 14 meses en el cargo y en medio de un clima de tensión creciente.
En el comunicado oficial difundido por la institución, los directivos agradecieron su trabajo, recordaron su llegada en noviembre de 2024 y la clasificación a la final de la UEFA Europa League en Bilbao, pero remarcaron que, con el equipo en el sexto puesto de la Premier League, era “el momento adecuado para hacer un cambio”. Las estadísticas también jugaron su parte: Amorim consiguió solo 24 triunfos en 63 partidos, con un porcentaje de victorias del 38,71%, el más bajo desde 1971.
El desgaste se profundizó en las últimas semanas, cuando Amorim dejó entrever su malestar con la estructura deportiva del club, encabezada por el director deportivo Jason Wilcox. En conferencia de prensa, el portugués reclamó mayor protagonismo en las decisiones y criticó la falta de incorporaciones en el mercado de enero, declaraciones que no cayeron bien en Old Trafford y terminaron de romper la relación con la dirigencia.
Un ciclo marcado por la tensión y los resultados irregulares
Durante su gestión, el United nunca pudo alcanzar una regularidad sostenida. La reciente eliminación en la Europa League, los repetidos problemas defensivos y una sola racha de tres victorias consecutivas en más de un año reforzaron la idea de cierre de etapa. El club confirmó también que Darren Fletcher, ex mediocampista y entrenador juvenil, se hará cargo interinamente del plantel profesional.
Mientras tanto, comienzan a sonar posibles reemplazantes como Oliver Glasner y Andoni Iraola, en un contexto de búsqueda urgente por enderezar el rumbo en la Premier. El ciclo de Rubén Amorim, que había llegado con expectativas elevadas tras su exitoso paso por el Sporting de Lisboa, termina así envuelto en polémica, números flojos y un vínculo definitivamente quebrado con la cúpula dirigencial.



















