Durante décadas, el éxito en el fútbol argentino se explicó casi exclusivamente en términos deportivos. Campeonatos ganados, clásicos, figuras y trofeos fueron las variables más importantes para los clubes. Sin embargo, en 2025 ese paradigma terminó de cambiar y en este 2026 será aún más predominante. Hoy, el rendimiento en la cancha convive con la valorización de los planteles, la proyección de los jugadores y una nueva capa de análisis financiero que empieza a ganar protagonismo: la tokenización de activos deportivos. “El fútbol argentino dejó de medirse solo en goles y títulos. Hoy conviven el rendimiento, la proyección y la ingeniería financiera”, sintetiza Santiago Roncoroni, Head of Commercial & Marketing de Win Investments, plataforma especializada en la tokenización de derechos formativos de futbolistas.
La temporada 2025 dejó varios campeones en el fútbol argentino, cada uno con una realidad económica distinta.
● Vélez Sarsfield: €49,40 millones
● Estudiantes de La Plata: €48,55 millones
● Independiente Rivadavia (Mendoza): €27,18 millones
● Platense: €25,88 millones
“Los números cuentan una historia paralela a la de los goles. Vemos que el éxito no siempre se compra, pero sí se construye”, señala Roncoroni, al analizar la relación entre presupuesto, planificación y resultados deportivos.
La comparación con los clubes más valiosos del país refuerza la idea. Boca Juniors, River Plate y Racing Club lideraron el ranking general de valuación de planteles, con cifras que superaron los 78 millones de euros, pero ninguno logró coronarse campeón. El contraste deja una conclusión clara: los títulos ya no son un reflejo directo del poder económico.
El valor del talento
En paralelo, el mercado local siguió mostrando que su principal activo es el capital humano. Los jugadores más caros del fútbol argentino en 2025 respondieron a un patrón definido que incluye juventud, versatilidad y potencial de crecimiento.
Maher Carrizo, con apenas 19 años, encabezó el ranking, seguido por delanteros y mediocampistas de entre 22 y 25 años, muchos de ellos formados en clubes con fuerte tradición de cantera. River Plate concentró varios nombres del top ten, aun sin ser el club más caro ni campeón del año. “El mercado local paga cada vez más la proyección que el presente. La edad, la adaptabilidad y la posibilidad de una transferencia futura pesan tanto como el rendimiento inmediato”, explica Roncoroni.
Sobre esa estructura tradicional de análisis apareció el mercado digital como nueva capa de análisis. A través de la tokenización, Win Investments introdujo un modelo que permite invertir en futbolistas como activos financieros, incorporando variables que exceden al club y al torneo local.
El ranking de jugadores mejor valuados dentro del ecosistema tokenizado mostró a Alexis Mac Allister como el activo más fuerte, con una valuación inicial con una valuación inicial de 62 millones de euros, muy superior al resto. Detrás aparecieron figuras consolidadas del fútbol internacional, arqueros, defensores y hasta Lionel Messi, cuya cotización respondió más al valor simbólico y global que a su edad o presente competitivo. “La tokenización desacopla al futbolista del club y lo convierte en un activo con vida propia, donde pesan la trayectoria, la narrativa y la demanda de la comunidad”, afirma Roncoroni.
Leídos en conjunto, los datos de campeones, clubes, jugadores y activos tokenizados dibujan un mapa más complejo del fútbol argentino. Conviven planteles austeros que logran títulos, instituciones con gran peso estructural que sostienen valor en el tiempo y futbolistas que se transforman en activos financieros globales. “Hoy el fútbol argentino se juega en tres planos al mismo tiempo: la cancha, el mercado y la tecnología. Entender esa convivencia es clave para pensar su futuro”, concluye Roncoroni.
En 2025, el fútbol local confirmó que los millones ayudan, pero no garantizan; que el talento sigue siendo el motor central; y que la ingeniería financiera empieza a ocupar un lugar cada vez más relevante. El resultado es un ecosistema donde ganar partidos, formar jugadores y construir valor ya forman parte del mismo juego.





















