LA GACETA entregó el calendario 2026 de San Martín de Tucumán

La iniciativa recorrió las calles para escuchar a los hinchas, recoger testimonios y reflejar el vínculo cotidiano que el “Santo” mantiene con su gente.

PESE A TODO. Lejos del estadio, Eduardo acompaña a San Martín a su manera. PESE A TODO. Lejos del estadio, Eduardo acompaña a San Martín a su manera.
10 Enero 2026

La entrega del calendario anual de LA GACETA, esta vez dedicado a San Martín de Tucumán, volvió a reunir distintas historias atravesadas por un mismo escudo. Entre quienes se acercaron a buscar su ejemplar aparecieron recuerdos, rutinas y la transmisión silenciosa de una pasión que se sostiene con el paso del tiempo. En cada intercambio, el fútbol funcionó como excusa y punto de encuentro, más allá de las edades o de las realidades personales.

Uno de ellos fue Eduardo Bratina, que explicó con sencillez el fin que tendrá su obsequio. “Lo quiero para ver la fase lunar, para la plantada”, contó, acostumbrado a guiarse por el calendario para trabajar la tierra. “Si no lo tengo, tengo que andar mirando para arriba y ya, a esta edad, se complica, je”, bromeó.

En su testimonio se mezclaron el paso del tiempo y la permanencia de ciertos afectos. Aunque hoy ya no asista a La Ciudadela, el vínculo con el “Santo” sigue presente en su rutina diaria. “San Martín es un equipo que siempre me ha gustado. Ya no puedo ir a la cancha, pero a mi modo lo sigo”, reflexionó. Para Bratina, el calendario no es solo una herramienta práctica, sino también un objeto que conecta su día a día con una pasión que lo acompaña desde hace décadas, casi como una forma íntima de seguir estando.

De padre a hijo

La escena se completó con la presencia de David Bellido, hincha del “Santo” desde siempre, que se llevó el calendario pensando en su hijo. “Yo me hice de San Martín por mi viejo y ahora trato de pasarle lo mismo a él”, explicó. Ir a la cancha es parte de ese legado, y espera que su hijo mantenga esa tradición familiar. “Cada vez que juega de local vamos juntos al estadio, es nuestra forma de vida”, contó.

DE POR VIDA. David entiende el amor por San Martín como una herencia familiar. DE POR VIDA. David entiende el amor por San Martín como una herencia familiar.

En su caso, el calendario funciona como un símbolo más dentro de una rutina que se repite fecha tras fecha: la visita al estadio, el ritual previo y la experiencia compartida con su hijo. “San Martín y mi hijo son lo que más amo en la vida, aunque a veces me hagan renegar”, bromeó. Cuando se le consultó qué sería de su vida si no pudiera ir más a alentar a su equipo, su respuesta fue tan tajante como ocurrente. “El día que San Martín no tenga hinchas será porque ya no estoy en este mundo. Yo nací, me crié y viviré el resto de mi vida con una única misión: alentarlo al ‘Santo’ y nada más”, finalizó.

La entrega del calendario volvió a reflejar la diversidad del público que acompaña al “Santo”: desde quienes lo siguen a la distancia hasta quienes sostienen la costumbre de ir a la cancha y transmitirla a las nuevas generaciones. En ese cruce de historias cotidianas, el club aparece como un punto de referencia común, un hilo invisible que atraviesa edades, hábitos y distintas maneras de vivir el fútbol. Porque, al final, es, para ellos, una forma de estar y de seguir encontrándose.


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