RECLAMO. Frente a la sede de la ONU, protestan contra el régimen iraní.
Estados Unidos asegura que Irán suspendió 800 ejecuciones de manifestantes ante la presión ejercida por Donald Trump, después de que los países del Golfo parecieran haberlo disuadido de emprender una acción militar contra Teherán por la letal represión de las marchas.
La República Islámica esta sacudida por protestas que empezaron el 28 de diciembre por el aumento del costo de la vida y se convirtieron en un movimiento contra el régimen teocrático en el poder desde 1979.
Las organizaciones de derechos humanos acusan a Irán de llevar a cabo una brutal represión que habría dejado miles de muertos, en un país privado desde hace una semana de acceso a internet.
Según el último balance de la ONG Iran Human Rights (IHR), con sede en Noruega, al menos 3.428 manifestantes han muerto desde el inicio del movimiento. Las autoridades iraníes no han facilitado ningún balance oficial.
Ayer, la vida había vuelto a la normalidad en Teherán, según un periodista de la agencia francesa AFP en la capital iraní. Hace varios días que no se han registrado grandes manifestaciones en el país.
Mientras Washington parecía dar marcha atrás en una eventual acción militar, la Casa Blanca afirmó que “todas las opciones siguen sobre la mesa para el presidente”.
Trump “entiende que se suspendieron las 800 ejecuciones que estaban programadas y que se suponía que iban a tener lugar ayer (miércoles)”, declaró a la prensa la secretaria de prensa, Karoline Leavitt.
Según ella, Trump había advertido a Teherán de “graves consecuencias” si mataba a más manifestantes.
El Departamento del Tesoro anunció nuevas sanciones contra funcionarios de seguridad iraníes y redes financieras. Irán ya es objeto de duras sanciones internacionales por su programa nuclear, que contribuyeron a los problemas económicos que desencadenaron las protestas.
Según dijo a la AFP un alto cargo saudita, bajo condición de anonimato, Arabia Saudita, Qatar y Omán llevaron a cabo “un esfuerzo diplomático de último minuto, largo e intenso, para convencer a Trump de darle “una oportunidad a Irán de que muestre buenas intenciones”.
Otro funcionario del Golfo confirmó la conversación y añadió que también se había enviado un mensaje a Irán, indicando que atacar las instalaciones estadounidenses en la zona “tendría consecuencias” para las relaciones regionales de Teherán.
El ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchi, advirtió que su país se defenderá “frente a cualquier amenaza”, en una conversación telefónica con su homólogo saudita, el príncipe Faisal bin Farhan, y pidió “una condena internacional de cualquier injerencia extranjera”.
El Ministerio de Relaciones Exteriores suizo, que representa los intereses estadounidenses en Irán, afirmó que el jefe de seguridad iraní, Alí Larijani, habló por teléfono con el alto diplomático suizo Gabriel Luechinger.
El Consejo de Seguridad de la ONU también tenía prevista una reunión sobre Irán. Tanto Estados Unidos como organizaciones de defensa de los derechos humanos expresaron su preocupación en particular por la situación de Erfan Soltani, un manifestante de 26 años que temían que fuera ejecutado. Sin embargo, Irán negó que el manifestante haya sido condenado a muerte o pueda ser ejecutado.




















