TRATAMIENTO. No hubo recepción oficial ni protocolo de dignatario. afp
WASHINGTON, Estados Unidos.- El presidente Donald Trump recibió de forma privada a la líder opositora venezolana María Corina Machado, que pugna por mantener línea directa con la Casa Blanca ante la consolidación del diálogo entre Washington y Caracas.
Machado llegó poco después del mediodía de ayer a la Casa Blanca. Ingresó por una puerta lateral (no utilizó la entrada tradicional para dignatarios en el ala oeste) y almorzó por más de una hora con el mandatario norteamericano. El encuentro -al que se sumó el secretario de Estado, Marco Rubio- fue cerrado Este jueves un responsable bajo anonimato confirmó una primera venta de crudo venezolano decomisado, por un valor de 500 millones de dólares.
Ese dinero pasará a cuentas controladas directamente por el Departamento del Tesoro.
Trump “protege” el continente americano “contra los narcoterroristas, los traficantes de drogas y los adversarios extranjeros que buscan sacar provecho”, declaró una portavoz de la Casa Blanca.
Fiel a su política de palo y zanahoria, el gobierno Trump anunció también la incautación en el Caribe de un sexto petrolero sometido a sanciones.
El principal objetivo de Machado era convencer a Trump de la importancia de que Venezuela pase “de ser una autocracia a un gobierno elegido por los venezolanos”, según el diario “Times”.
La tarea, en lo inmediato, parece difícil. Desde que Trump ordenó la captura de Nicolás Maduro en una incursión militar, el 3 de enero, ha mostrado su apoyo a Delcy Rodríguez -aliada de Maduro- como presidenta interina de Venezuela.
En una inusual lluvia de elogios, Trump calificó a Rodríguez como “una líder formidable” habló de los “avances extraordinarios” para estabilizar el país, mientras que menosprecia a Machado por no ser lo suficientemente respetada por los venezolanos como para ser su próxima conductora.
En las casi dos semanas transcurridas desde la destitución de Maduro, el gobierno de Rodríguez ha enviado milicias armadas a las calles para registrar teléfonos y arrestar a personas que expresaron su apoyo a la captura de Maduro, pero también empezó a liberar a los presos políticos del régimen y a negoció con Estados Unidos la transferencia del petróleo que Trump exige como “resarcimiento” por la expropiación a empresas estadounidenses.
Trump y el secretario de Estado Marco Rubio quieren que lo que queda del gobierno de Maduro cumpla con las exigencias de Estados Unidos de controlar la producción petrolera de Venezuela y detener el tráfico de drogas. No ha dicho públicamente cuándo quiere que el gobierno actual acepte permitir elecciones libres en el país.
Mientras se celebraba la reunión de alto nivel, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, dijo que Trump “esperaba con interés” mantener “una discusión buena y positiva”. Leavitt elogió a Machado como “una voz notable y valiente para muchas personas” en Venezuela.
Según hicieron saber desde su equipo, la líder opositora le entregó una medalla conmemorativa y una placa del Nobel de la Paz a Trump, gesto que se esperaba debido al interés del mandatario estadounidense por ese premio, que finalmente quedó en manos de Machado.
Trump ha dicho en repetidas ocasiones que quiere el premio hizo amargas acusaciones al Comité del Nobel por no habérselo entregado. Sus seguidores criticaron a Machado por aceptarlo.
El día que Machado fue informada del premio, llamó a Trump a la Casa Blanca para decirle que se lo dedicaba a él.
La semana pasada, dijo al presentador de Fox News Sean Hannity que le gustaría decirle personalmente que el pueblo venezolano “quiere dárselo y compartirlo con él”, y luego lanzó la idea de entregarle el premio.
Poco después, el Instituto Nobel de Noruega emitió un comunicado en el que afirmaba que sus premios “no pueden ser revocados, compartidos ni transferidos”, con lo que espera saldar la cuestión.
Trump provocó un sismo dentro y fuera de Venezuela al lanzar un ataque para detener y llevar a Estados Unidos a Maduro y a su esposa, a los que acusa de narcotráfico y terrorismo.
La operación fue recibida en un primer momento con euforia por la oposición. Pero Trump enseguida echó un balde de agua fría al declarar que Machado era una persona “amable” pero que no la veía como líder del país.
Con Rodríguez, la sustituta de Maduro, mantuvo en cambio el miércoles una “larga” conversación telefónica, sobre petróleo, minerales, comercio o seguridad, reveló el presidente.




















