MERCADO DE PASES. Chimy Ávila, en uno de sus últimos partidos con el Betis, donde busca consolidar su recuperación futbolística. Getty Images
El nombre de Ezequiel “Chimy” Ávila volvió a colarse en la conversación del mercado de pases argentino y, una vez más, Boca aparece en el horizonte. No se trata de una negociación avanzada ni de una gestión formal, pero sí de un escenario que, según su propio representante, podría modificarse con un llamado de Juan Román Riquelme.
Carlos Bilicich, agente del delantero del Betis, fue claro al describir la situación actual de su representado. Hoy, Ávila se siente cómodo en Sevilla, tiene contrato vigente hasta 2027 y atraviesa un momento de recuperación futbolística que empieza a mostrar señales positivas. Sin embargo, también admitió que el vínculo del jugador con Boca no es un detalle menor.
“Hizo inferiores en Boca, conoce ese mundo y no le pesaría”, explicó el representante, al tiempo que destacó que no todos los futbolistas logran convivir con esa presión. En el caso del Chimy, ese recorrido previo aparece como un valor agregado más que como un obstáculo.
La postura, de todos modos, no es lineal. Bilicich sostuvo que, desde su mirada, este no sería el mercado ideal para que Ávila deje el Betis. Considera que está recuperando continuidad, confianza y minutos, algo que se reflejó en el doblete ante Elche por la Copa del Rey y en su reciente participación como titular frente a Villarreal. Para él, un posible cambio de aire tendría más sentido recién a mitad de año.
Pero el fútbol rara vez respeta los planes. Y ahí aparece Boca. “Un llamado de Riquelme puede cambiar la historia”, reconoció el agente, dejando en evidencia que el escenario está lejos de estar cerrado. Incluso admitió que sus propias palabras podrían quedar viejas en cuestión de días, porque el mercado avanza y las decisiones se ajustan sobre la marcha.
En ese contexto, también quedó descartada la opción Getafe, que ya incorporó a otro delantero, y se mencionaron intereses desde Racing y Rosario Central, aunque sin gestiones formales avanzadas. La prioridad, en caso de una salida, sería hacerlo en buenos términos con el club andaluz.
Desde el lado del jugador, el mensaje fue prudente. Ávila remarcó que su foco está puesto en rendir en el Betis y que cualquier definición sobre su futuro depende de su representante y de los dirigentes. Boca, por ahora, es apenas una posibilidad.
Así, "Chimy" vuelve a quedar en una zona gris del mercado. Sin negociación concreta, pero con una puerta entreabierta. En un Boca que todavía busca variantes ofensivas y en un mercado que se acerca a su tramo final, el teléfono de Riquelme aparece como el factor capaz de alterar un escenario que, hasta hace poco, parecía estable.


















