Yolanda Ortiz: "Los argentinos somos innovadores, pero no sabemos organizarnos para trabajar juntos"

Fue la primera secretaria de Recursos Naturales y Ambiente Humano, organismo creado por Perón en 1973. Y fue, además, la primera mujer en ejercer un cargo de esas características en América Latina.

AQUELLA CHARLA EN LA GACETA. Yolanda Ortiz habló en profundidad con el periodista Juan Manuel Asís. la gaceta / fotos de analía jaramillo AQUELLA CHARLA EN LA GACETA. Yolanda Ortiz habló en profundidad con el periodista Juan Manuel Asís. la gaceta / fotos de analía jaramillo

En la siesta del 15 de mayo de 2007, con sus 81 años a cuestas, la doctora en Química Yolanda Ortiz (1926-2019) llegó sola y subió al primer piso de LA GACETA por las escaleras. Mantuvo una distendida charla, de más de una hora, recordando hitos de su notable historia de vida, aunque con sencillez y gran humildad.

Conversó de lo que fue su pasión: el medio ambiente, de su enamoramiento de la montaña, del “Mayo francés” de 1968, que la tuvo como una testigo privilegiada; de lo que las diferentes gestiones gubernamentales hicieron, o no, frente a la crisis ambiental.

Sus declaraciones deberían haber sido publicadas en el diario papel, pero el casete se extravió. Un error inexcusable, cuya gravedad se agiganta tras el paso del tiempo por la trascendencia de su figura. Un hecho fortuito, 18 años después, permitió descubrir esa cinta magnética con declaraciones que aún tienen fuerza por su valor histórico y porque sus definiciones mantienen vigencia.

“Los intereses pequeños priman”, arrojó en un momento del diálogo, al referirse a un trabajo de su juventud: la conformación del foro permanente del NOA sobre la montaña.

“Porque la montaña no estaba en la agenda de futuro. Hasta que viene una nota de Roma, para que todos los países se constituyan en defensores de la montaña teniendo en cuenta la riqueza y a la vez la vulnerabilidad de la montaña. Pero, entonces -se queja- nadie le lleva el apunte, porque la cultura rioplatense siempre vio muy opaca la montaña, no le interesa. No ve montañas, pero tampoco se adentra en la montaña. Entonces organicé el seminario y ahí lo conocí a (Juan Domingo) Perón, que puso unos pesitos. Pero el tema se manejó mal, yo me opuse, pues le quería dar una línea, una tónica, una ética; no era para beneficio personal, y entonces trataron de sacarme, y de hecho me sacaron”, evocó.

LOS AÑOS JÓVENES. Ortiz en sus tiempos de funcionaria nacional. LOS AÑOS JÓVENES. Ortiz en sus tiempos de funcionaria nacional.

Precisó que se doctoró en Química en Buenos Aires. “Soy tucumana”, dice con orgullo y recuerda que en 1967 obtuvo una beca para ir a Francia. “Fue bueno, porque aquí no había cosas nuevas y allí se estaba cocinando el tema ambiental. La base fue el Mayo Francés del 68, porque la misma gente contestataria decía que había que armar grupos ambientalistas. En este aspecto, nosotros estábamos muy adelantados, porque ya habíamos hecho el Congreso del Aire Puro en Buenos Aires. Se da que un tema aparece en el mundo en el que nosotros somos pioneros, porque cuando empezamos a estudiarlo en 1961 había poca gente tratando de ver qué pasaba con este tema”, indicó.

- ¿Eso se hizo desde el Estado?

- Claro, salió de la Universidad de Buenos Aires. Yo estaba en la cátedra de Toxicología, había gente que nos veía como extraterrestres. Habíamos hecho bastante, como una medición de la contaminación del aire en Buenos Aires, porque había quemadores que provocaban demasiada contaminación. Es lo que estaba haciendo Francia, aunque con aparatos un poquito más sofisticados; es decir que estuvimos en el arranque con otros países. Y como en muchas cosas nosotros somos pioneros, pero después corremos de atrás. Era la época del Mayo Francés, el tiempo de las reformas. Argentina es un país increíble, pero después vuelve para atrás. Somos innovadores, pero no sabemos organizarnos para trabajar juntos.

- ¿Qué ideas nuevas surgen en materia ambiental en Francia?

- Bueno, ahí se inicia la cosa, pero muy mezclada, porque estaban desde los que les gustaban las flores, los lindos paisajes, la buena vida, cosas de la naturaleza, hasta los contestatarios de los modelos de desarrollo. La crisis ambiental era y es muy interesante de ver. Yo tuve la oportunidad de andar mucho por Europa y por Estados Unidos en 1968 y en 1969. En EEUU era terrible el smog por los químicos. Unos lloraban en Los Ángeles, sonaban las alarmas para parar el tránsito, había una mortalidad muy seria; había que hacer algo. Entonces se preparó Estocolmo, el gran evento mundial del medio ambiente en 1972. Mi amigo Maurice Strong -fue secretario general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano, la primera cumbre internacional en abordar la crisis ambiental- llamaba a los países pobres para que todos se juntaran y vieran qué iban a hacer con el problema ambiental. Ellos decían: no es nuestro problema la contaminación, es cosa de ustedes; para nosotros la única contaminación que tenemos es la pobreza.

Investigaciones

Sin embargo, rescató que el país haya tenido investigaciones medioambientales; y aquí aparece su admiración por el líder del movimiento nacional justicialista. “Perón, antes que lo de Estocolmo -indicó-, ya había escrito el ‘Mensaje a los pueblos y gobiernos del mundo’ -recomendó su lectura-. Él llamaba la atención de todos y decía: así como 30 años antes había hecho la tercera posición, hoy aparecía un problema más serio. Ese problema sigue vigente. Apuntó que no era uno más, sino que era ‘el’ problema: el de la naturaleza, del planeta”.

Destacó que la década del 70 fue llamada la era del despertar ecológico por la preocupación de los pueblos y gobiernos en el tema ambiental. “Allí surgen el Club de Roma y la Fundación Bariloche, cada uno con sus propuestas; hay todo un movimiento internacional. El Club de Roma dice que, si se sigue con el mismo confort, el riesgo es una gran mortandad de la humanidad, por lo que propone detener el crecimiento económico y poblacional. ¿Eso para qué? Para nosotros, para los países pobres”, precisó. En este punto destacó que el Modelo Bariloche, una organización fundada en el país salió a replicarles con otra visión sobre la crisis ambiental: el problema de fondo era la desigualdad socioeconómica.

En ese marco, la tucumana recuerda que, en 1973, con Perón, Argentina toma el tema ambiental como una prioridad de gestión. Hasta en ese entonces había sólo una secretaría de Recursos Hídricos -dice-, un laboratorio que era el más importante de toda Sudamérica. “Él lo convierte en subsecretaría, luego se sumarían Parques Nacionales, Flora, Fauna; lo que le da un desarrollo enorme al país”.

“Me pone a mí como secretaria (de Recursos Naturales y Ambiente Humano) y ahí fuimos pioneros; en Latinoamérica se reconoce que fue Argentina la que introdujo una visión integral del problema ambiental”, añade, pero recalca: “Argentina fue pionera, ahora bien, ahí terminó toda la innovación ambiental”.

- ¿Qué se hizo durante el gobierno de Perón?

- Lo primero a destacar es el enfoque ambiental, lo interdisciplinario. Por primera vez, en vez de separar por disciplinas; aire, agua, etc., todo se unía, el medio urbano, el medio rural, educación, temas que interesaban a Perón. Se hizo la primera reunión de medio ambiente y se invitó a todos los ambientalistas, técnicos y profesionales del país, eran 500 personas. Se hizo un trabajo para mostrar cómo nosotros, en Argentina, ya teníamos una visión sobre la crisis. La gente reconoce que fue el inicio de un enfoque integrado del medio ambiente, no ya como era antes, por recursos naturales, sino un enfoque integral. Y somos pioneros también porque ahí se aborda el tema de la pobreza. Eso lo vio Perón en el 73 y, además, recién ahora, en estos últimos tiempos, se toma en cuenta que toda la historia de la humanidad tiene que ver con esa relación social, por cómo se inicia, cómo se da, cómo es la cosmovisión, en cómo hacer para ver que el desarrollo va a tener una consecuencia, como la manera de consumo también impacta en todo esto.

- ¿Hubo en algún momento una visión ambientalista distinta en el país?

- Bueno, (Carlos) Menem quiso retomar aquello, también lo hizo (Raúl) Alfonsín pero fue algo que no profundizó. Cuando viene María Julia (Alsogaray) querían hacer algo espectacular, con la misma impronta que le impuso Menem a toda su gestión: de mucho brillo. De alguna manera se consiguió mantener a la Argentina como interesada en problemas ambientales, en el tapete, porque ella gastaba lo que no teníamos para ser estrella, porque necesitaba ser estrella, pelear la presidencia. Entonces había otro protagonismo, un protagonismo flaco, pero brilloso.

- ¿Todo quedaba en lo brilloso o hubo algún hecho positivo a destacar en materia ambiental durante el menemismo?

- No, porque no cuando no hay valores, como en el caso de Menem, es para todo, también en lo ambiental. Por ejemplo, María Julia, porque me consta, porque trabajé con ella... Entre paréntesis, no me aceptaba; decía ‘acá está Yolanda, la debemos controlar’, decía que podíamos trabajar en lo ambiental, siendo que teníamos visiones políticas tan distintas. Así que me fui a trabajar en Cancillería porque no me daba espacio, porque quería estar ella sola (sonríe). Bien, por ejemplo, para ella todo tenía que ser escenificación, como la pista que produjo Carlitos, cosas que no pueden ser en lo que se gastó.

Ad honorem

De su paso por la gestión pública recuerda que siempre trabajó ad honorem “porque cobraba una jubilación” por el cargo que tuvo durante el gobierno de Perón. “En un momento podía llegar a mucho, ahora es un sueldo con el que apenas puedo vivir”, dice. Añade que, cuando estuvo en la gestión en los 70, planteó como eje: “de aquí en más cada fábrica que se pone tiene que decir qué hace con sus deshechos, qué hace con sus efluentes”.

“Fue la primera cosa que yo hice -prosiguió-, pero eso era frenar el desarrollo, por lo que firmamos un convenio con (Jorge Alberto) Taiana padre, que era ministro de Educación, como base para toda la parte de los valores, que eso es lo que no se termina de entender”.

- Y luego, ¿qué pasó con el tema ambiental?

- Y no pasó nada, nada, no la ven y siguen sin verla. Con (Romina) Picolotti -secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación desde 2006 hasta 2008- el presidente (Néstor Kirchner) quiso poner una figura un poco más manejable, pero sin norte; no hay estrategias. Y lo que queremos nosotros es que haya crecimiento.

- ¿Qué hay que tener en cuenta hoy en materia de medio ambiente?

- Tomar en cuenta el estado calamitoso, de la crisis que se está dando, del grado de urgencias con medidas preventivas a tomar, porque hay una realidad de cambio climático que se está produciendo. Pero hay en el camino todo un proceso. Tomemos el agua, que es un recurso geopolítico, tema por el que hay conflictos porque hay muchos actores en un mismo territorio. Va a haber un problema muy serio, pero no solo nivel de países, sino a nivel internacional. En ese sentido, vale preguntar cuál va a ser la política de Estado, ¿puede haber un política sin una estrategia definida con relación al proceso productivo? ¿Vamos a permitir que nos digan qué hacer con nuestro suelos?

- ¿Qué debe privilegiar hoy la Argentina en materia de medio ambiente?

- El modelo productivo, porque hay que tener un futuro, también la gestión del agua en relación con todo. Es decir, tiene que haber una política de Estado, y no en la que la gente no se interese. Estamos sin estrategia y yo tiendo a revertir eso, tratando de meter en el Gobierno cuál es. Yo propuse al Consejo Federal Ambiental que hagamos algo, como brindar información y formación ambiental, para que la gente tenga derecho a la información y además formación para que pueda ser protagonista junto a todos los factores.

- ¿Por qué no se le da importancia a la problemática ambiental? ¿No se la ve como un drama a futuro?

- Porque recién se están dando cuenta de esto, aunque tampoco se trata de tomarlo como elemento de reflexión y de acción, porque hay intereses en juego. El tema puede producir tensión social. Lo importante es que haya un sistema de información y eso estoy tratando de armar. Estamos en una etapa de trabajo, viendo la pobreza, la seguridad alimentaria, tratando de fomentar la información para que la gente sea protagonista, para que no esté esperando asistencia, sino que la demande, que vaya al INTA, INTI, Prohuerta, todo ese tipo de cosas.

- ¿A que debe darle prioridad el Gobierno nacional?

- Tiene que darle prioridad justamente a la cuestión del aire, porque la gente está en un estado de saturación, de que ya no se aguanta más la contaminación, cansada de que el Gobierno no tenga en cuenta lo que los está afectando; hay gente que no tiene medios de protegerse, gente que está con problemas asmáticos y broncopulmonares. El Defensor del Pueblo debe hacer una evaluación para ver cómo está influyendo. No puede ser que se tome agua en recipientes contaminados, o expuestos a la contaminación. Sobre todo, la pobreza y la contaminación son las cosas para atender. Deben tomarse en serio las consecuencias de un desarrollo no limpio, que no es estable. Pero, además, debe hacerse una política acorde a las necesidades, por ejemplo, para gente que no puede acceder a créditos y a los medios para hacer canalizaciones. Hay muchas situaciones a considerar.

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