Proyecto de un tucumano: un mensaje de libertad que pasa del teatro al cine

“A por la Tercera” será un cortometraje.

EN ASAMBLEA. Una imagen del rodaje de “A por la Tercera”. EN ASAMBLEA. Una imagen del rodaje de “A por la Tercera”.
Hace 14 Hs

Ha muerto Francisco Franco. En la pensión que comparten, cuatro veteranos republicanos de la Guerra Civil Española, que cargan en sus espaldas dolores, recuerdos y secretos, deciden que es el momento de concretar la fallida Tercera República. Para ello, deberán superar sus diferencias y entender que construir algo es más difícil que destruirlo. “A por la Tercera” fue el debut como dramaturgo del tucumano Guillermo Omar Diéguez, que ahora lleva su texto al cine, en un cortometraje bajo su dirección, con Carlos Beriro, Lucio Fernández, Jesús Baeza de Loño, Alejandro Frattini, Pilar Broggini, Pilar Lecuona y Andrea Seoane en el reparto.

“Llevar la obra del escenario de las tablas a la pantalla es una obra formidable, en el que intervienen muchos técnicos y asistentes. Lo primero es reescribir el guión con formato para audiovisual, tarea que se encargó al cineasta Alejandro Arroz. Luego se producen herramientas técnicas complementarias, como el story board (son las gráficas de las escenas y tipos de toma) y finamente el guión técnico, para uso exclusivo del equipo de rodaje. Paralelamente se realiza el scouting de locaciones, y sus correspondientes permisos de rodaje, y selección y preparación del elenco y recursos escenográficos. Previo a ello debe estar resuelto el plan de financiamiento del proceso, que en el contexto actual, es un tema mayor”, reconoce Diéguez, quien vive y desarrolla su tarea profesional en Salta.

El reparto se mantiene casi sin cambios de la versión teatral, presentada en el teatro Alberdi hace dos años, y que fue dirigida por Cristina Idiarte (ahora es asistente de dirección), aunque se sumaron actores y extras que requería la adaptación al formato cinematográfico. El proyecto se concreta con el respaldo del Taller de Cine de Salta y de la Compañía La Morisqueta.

“El mayor desafío, dejando de lado el tema económico, es convertir el verano de Argentina de 2026, en el otoño de Madrid de 1975 y años posteriores. Teníamos una ventana de tiempo, con disponibilidad de todo el equipo, que no podíamos desperdiciar. Hoy, la financiación oficial es casi imposible y burocrática. También tiene ejes u orientaciones que las producciones independientes no están dispuestas a aceptar. Para esta producción, la financiación de las etapas de preproducción y rodaje fue soportada con recursos propios y una adhesión privada de una empresa agrícola salteña de nietos de inmigrantes españoles. Ayudan las numerosas declaraciones de interés de instituciones oficiales, provinciales y municipales, y de ONGs vinculadas a la memoria histórica y la repercusión en medios periodísticos y redes locales y de otros países, principalmente de España. Estamos atentos para inscribirnos en programas de fomento a la producción audiovisual para el reembolso parcial de gastos y de subsidio a la posproducción, para lograr tener un producto terminado para julio”, adelanta para LA GACETA.

Respuesta del público

Diéguez considera que la respuesta del público fue un factor determinante para seguir adelante con el proyecto en sus distintas etapas. “El género dramático, emparentado con el teatro épico dialéctico y documental, implica que el espectador reaccione con la propuesta, se interpele, no salga indiferente: los mayores se emocionan y recuperan memorias de sus padres y abuelos, y los más jóvenes se sorprenden a descubrir sus historias. El mensaje universal de la lucha por la libertad, en cualquier tiempo y lugar, y en circunstancias adversas, hace que se identifiquen con los personajes quijotescos (héroes colectivos, casi ancianos, que nunca se rindieron) que están lidiando con el agobio de la opresión, ya sea del ámbito político, laboral, institucional o familiar”, asegura.

Su obra ya había pasado de la escena al papel, en un libro con el texto que ofició de germen para su traslado a la pantalla grande. “La dinámica propuesta en las escenas invitaba a imaginar una película. Se agregaron algunos elementos que no estaban originalmente y se eligió un tratamiento sonoro y cromático para acompañar su atmósfera en cuanto a las tensiones propias de los personajes y de los sucesos históricos que la enmarcan y, sobre todo, al mensaje universal que trasmite y a la metáfora del traspaso generacional. Así, nuevas escenas, personajes y locaciones refrescan la historia original, sin perder la esencia de lo que se narra y trasmite al espectador. El formato audiovisual es ideal para llegar a las nuevas generaciones y exportar cultura con un producto de clase mundial. Esperamos estar pronto en muchos festivales internacionales de cine”, augura.

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