ILUSIONADO. Hasan regresó a la provincia y valoró el proyecto de Tarucas. OSVALDO RIPOLL/LA GACETA.
Omar Hasan volvió a Tucumán después de ocho años sin pisar la provincia. No fue un regreso cualquiera ni una visita nostálgica más: eligió asistir al amistoso entre Tarucas y Dogos XV en La Caldera del Parque. Fue, más bien, un reencuentro cargado de sentido: con su tierra, con su club, con el rugby que lo formó y con una provincia que hoy vuelve a ocupar un lugar central en el mapa del alto rendimiento argentino. La excusa formal fue un proyecto editorial ambicioso, pero el trasfondo fue mucho más profundo.
El ex pilar de Los Pumas, leyenda del rugby argentino y referente indiscutido del scrum nacional, está nuevamente en el país como uno de los embajadores de Gueules du Rugby, un libro de gran formato que busca reunir a las 250 leyendas más importantes del rugby mundial. Se trata de un proyecto inédito, de alcance global, que lo encontró recorriendo distintos países y que, finalmente, lo trajo de vuelta a casa.
“Volví a la Argentina después de mucho tiempo, más o menos ocho años, y sobre todo a Tucumán. Cuando me enteré de la creación de Tarucas, la nueva franquicia, dije: tengo que estar acá”, contó, con una sonrisa que mezclaba emoción y pertenencia. Para Hasan, el regreso no fue sólo geográfico: fue simbólico. Volver para ver de cerca cómo el rugby tucumano empieza a reconstruir un camino que, durante años, pareció interrumpido.
La aparición de Tarucas ocupa un lugar central en su mirada. No como espectador distante, sino como alguien que entiende desde adentro lo que significa profesionalizar procesos sin arrancar de raíz la identidad. “Para los chicos jóvenes es una oportunidad enorme. Poder entrenarse de manera más profesional, foguearse, crecer sin tener que irse de la provincia. Si yo hubiera tenido esta posibilidad, seguramente mi camino habría sido distinto”, reflexionó.
Hasan vive desde hace años en el sudoeste de Francia y conoce de primera mano las ventajas y las trampas del éxodo temprano. Por eso su análisis va más allá de lo estructural. “Ir a jugar a un club chico en Europa no siempre aporta tanto a la experiencia. En cambio, poder desayunar en tu casa, entrenarte cerca de tu familia y competir en un entorno profesional es un punto muy positivo”, explicó. Para él, las franquicias no sólo desarrollan jugadores: fortalecen el semillero y terminan alimentando, inevitablemente, a Los Pumas.
Especialista histórico del scrum, su mirada técnica también apareció. Sin dramatismos, pero con honestidad. “Es un punto a seguir mejorando. El scrum argentino siempre fue una marca registrada, pero hoy no se puede trabajar como hace 15 o 20 años. Hay menos tiempo y más sectores del juego para atender. Hay que adaptarlo, modernizarlo, sin perder esa identidad que nos caracterizó”, señaló, tras mencionar charlas recientes con referentes como Mario Ledesma y Federico Méndez.
El viaje a Tucumán se dio en el marco de Gueules du Rugby, un proyecto que Hasan define como “ambicioso y único”. El libro tendrá 600 páginas, con dos páginas dedicadas a cada jugador: una fotografía de alto impacto, una reseña escrita y un código QR que permitirá acceder a una entrevista audiovisual de 20 minutos. “Ya estuvieron en Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica, Italia y Escocia. Ahora fue Argentina; después vendrán Japón, Inglaterra, Irlanda y Gales. Nunca se hizo algo así. Capaz que queda para la historia”, resumió.
Pero más allá del libro y de las luces del rugby mundial, el eje íntimo de este regreso estuvo en otro lado. “Lo más importante fue venir a ver a mi familia y a mis amigos, después de muchos años. Esa es la esencia de todo”, confesó. Incluso en medio de una tormenta, con la ciudad latiendo como siempre, Hasan sintió que algunas cosas cambian y otras permanecen intactas.
También lo emocionó ver a Tucumán nuevamente protagonista en los procesos nacionales. “Me pone muy contento. Hay un trabajo de muchos años en los Pladares que permite detectar chicos del interior. Ver a Mateo Carreras brillando en Francia, a Tomás Albornoz compitiendo en el Top 14… Son argentinos, pero sobre todo tucumanos. Y eso es un orgullo”, dijo, con esa mezcla de mirada global y orgullo provincial que lo caracteriza.
Antes de despedirse, dejó un mensaje claro para los chicos que sueñan con una carrera como la suya. “Que nunca se olviden del club, porque ahí está la esencia. Que trabajen mucho y entiendan que el camino no es llano: hay subidas y bajadas. Lo importante es no abandonar nunca. Y, además, que aprendan algo en paralelo. La carrera deportiva es corta; hay que prepararse para lo que viene después”.
Omar Hasan volvió a Tucumán. Y en ese regreso no sólo hubo pasado: hubo presente, futuro y una certeza. El rugby, como la vida, siempre encuentra la forma de volver a casa.





















