El reencuentro de Gallardo con Barros Schelotto: de Madrid a Liniers, un duelo que sigue escribiendo historia
Vélez, conducido por Guillermo y Gustavo Barros Schelotto, derrotó a River en el Amalfitani y volvió a cruzar caminos con Marcelo Gallardo. Entre recuerdos de la final de la Libertadores 2018 y un presente de respeto mutuo, la rivalidad sumó un nuevo capítulo.
Gallardo saludó a los mellizos Barros Schelotto en el duelo entre River y Vélez.
Hoy volvió a darse una imagen que remite inevitablemente a uno de los capítulos más intensos del fútbol argentino. Marcelo Gallardo se reencontró con Guillermo Barros Schelotto y Gustavo Barros Schelotto, esta vez en el marco de la sexta fecha del Torneo Apertura, con triunfo 1-0 de Vélez sobre River en el estadio José Amalfitani.
El resultado dejó consecuencias deportivas claras: el “Fortín” quedó como líder de la zona A, mientras que el River de Gallardo profundizó su crisis con la tercera derrota consecutiva y un preocupante registro de 13 caídas en los últimos 20 partidos oficiales. Pero más allá del marcador, el foco estuvo puesto en el reencuentro.
La relación entre estos entrenadores quedó marcada para siempre por la final de la Copa Libertadores 2018, cuando el River de Gallardo venció 3-1 al Boca de los Mellizos en Madrid. Aquella noche redefinió el mapa emocional del fútbol argentino y estableció una rivalidad que trascendió lo táctico.
Después de ese hito, pasaron años sin enfrentamientos directos hasta el 4 de mayo de 2025, cuando volvieron a verse en el Monumental. El saludo cordial (abrazo con Gustavo, apretón de manos con Guillermo) marcó un cambio de tono respecto de los tiempos más calientes del Superclásico.
Incluso en Liniers se repitieron gestos que hablaron de respeto. Futbolistas de Vélez con pasado en River bajo la conducción de Gallardo, como Mammana, Elías Gómez, Manuel Lanzini, Rodrigo Aliendro y Braian Romero, se acercaron a saludar a su exentrenador.
Así, el reencuentro sumó un nuevo capítulo a una historia que comenzó antes de Madrid (con cruces entre Lanús y River en 2012 y 2013) y que hoy se resignifica lejos del clima explosivo del Superclásico. La competencia sigue intacta, pero el respeto mutuo parece haberse impuesto como el sello de esta etapa.























