Misión científica en París: la última oportunidad para resolver el crimen de las turistas francesas

El vuelo que en los próximos días partirá desde Argentina hacia París no es un traslado administrativo común; es, quizás, la última misión científica para rescatar la verdad del fondo de la Quebrada de San Lorenzo.

Misión científica en París: la última oportunidad para resolver el crimen de las turistas francesas

En las últimas horas, el Ministerio Público Fiscal de Salta formalizó el traslado de una comitiva de fiscales y expertos en genética a Francia. Esta misión, autorizada por la justicia salteña y tramitada a través de la Cancillería, tiene como objetivo auditar las pruebas científicas que hace catorce años marcaron el destino de una de las causas más dolorosas del norte argentino: el doble crimen de Cassandre Bouvier y Houria Moumni.

El despliegue judicial comenzó a gestarse el pasado 5 de febrero, cuando la Unidad Fiscal Especializada —integrada por María Luján Sodero Calvet, Pablo Rodrigo Paz, Gabriel González y Daniel Espilocín— solicitó un exhorto internacional. Tras la firma de la jueza de Garantías Ada Zunino el 9 de febrero, el documento fue remitido a las autoridades francesas bajo los términos del Convenio de Asistencia Judicial vigente entre ambas naciones. En las últimas horas, fuentes judiciales confirmaron que una jueza en París ya fue asignada para coordinar las diligencias que se llevarán a cabo, tentativamente, entre el 9 y el 13 de marzo.

Un rompecabezas de ADN y contradicciones

El corazón de este viaje no es meramente burocrático, sino estrictamente científico. Los especialistas en biología molecular del Cuerpo de Investigaciones Fiscales (CIF) que acompañan a los fiscales tienen la tarea de inspeccionar los laboratorios donde se realizaron las pericias originales en Europa. La urgencia radica en las profundas discrepancias detectadas entre los laboratorios argentinos y franceses respecto a los perfiles genéticos hallados en la escena del crimen y la estimación de la data de muerte de las víctimas.

Aquellas pericias francesas, realizadas poco después del hallazgo de los cuerpos el 29 de julio de 2011 en la Quebrada de San Lorenzo, arrojaron rastros de ADN que nunca pudieron ser plenamente integrados o contrastados con éxito en la instrucción local. Ahora, con los avances tecnológicos disponibles en 2026, la justicia no descarta realizar nuevas pruebas genéticas si el estado de conservación de las muestras lo permite, buscando identificar perfiles que hasta hoy permanecen como un enigma.

El peso del pasado: de las condenas a las absoluciones

La necesidad de esta nueva etapa de investigación surge tras el colapso de la sentencia que mantuvo en vilo a la provincia durante años. Si bien Gustavo Lasi cumple una condena de 30 años tras confesar su participación y ser señalado por pruebas de ADN irrefutables, la situación de los otros acusados fue siempre un terreno de sombras. Santos Clemente Vera, quien había sido absuelto en el juicio de 2014 pero luego condenado a perpetua por el Tribunal de Impugnación en 2016, recuperó su libertad en diciembre de 2023 por orden de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Finalmente, en enero de 2025, Vera fue sobreseído definitivamente, cerrando un capítulo de lo que muchos, incluido Jean-Michel Bouvier —padre de Cassandre—, calificaron como un error judicial de proporciones internacionales. La persistencia de Bouvier en señalar que "la verdad aún no ha sido contada" y que existen otros responsables en libertad, fue el motor para la creación de esta Unidad Fiscal Especializada.

Testimonios y expedientes ocultos

Además de la rigurosidad del laboratorio, los fiscales argentinos tomarán declaraciones testimoniales a los peritos franceses para entender por qué sus conclusiones difirieron tanto de las locales en la primera etapa. Asimismo, se solicitó acceso a la copia íntegra del expediente tramitado en Francia, ante la sospecha de que podría contener información relevante o declaraciones de testigos que nunca llegaron a conocimiento de los tribunales salteños.

La agenda en París también incluye un encuentro con los familiares de Cassandre y Houria, un gesto que busca humanizar un proceso que, tras casi una década y media, intenta limpiar las manchas de una instrucción inicial plagada de dudas.

Mientras la jueza asignada en París termina de fijar el cronograma de audiencias para marzo, en Salta la expectativa se mezcla con la memoria de un proceso que marcó a fuego la justicia provincial. Esta nueva etapa, impulsada por la persistencia inquebrantable de Jean-Michel Bouvier y la reciente libertad de Santos Clemente Vera, pone a la ciencia en el centro del estrado. Si los rastros de ADN conservados en Europa logran hablar con la claridad que no tuvieron en 2011, la comitiva argentina podría regresar no solo con un expediente ampliado, sino con la llave definitiva para cerrar la herida abierta de un crimen que, hasta hoy, sigue teniendo culpables sin nombre.

El caso

Para comprender la relevancia de este nuevo despliegue judicial en París, es necesario recordar que el caso se remonta al 29 de julio de 2011, cuando los cuerpos de las investigadoras de la Sorbona, Cassandre Bouvier y Houria Moumni, fueron hallados en El Mirador de la Quebrada de San Lorenzo. Las jóvenes habían ingresado al circuito turístico dos semanas antes, y el hallazgo reveló una escena de extrema violencia que incluía abusos sexuales y disparos de arma de fuego, conmocionando no solo a la provincia de Salta sino también a la opinión pública francesa.

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