¿La mejor novela sobre el lado oscuro de internet?

EL AUTOR. B.R. Yeager. La edición es del sello Caja Negra. EL AUTOR. B.R. Yeager. La edición es del sello Caja Negra.
Guillermo Monti
Por Guillermo Monti 05 Marzo 2026

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Hay quienes afirman que se trata de la novela que con mayor crudeza y realismo desenmascara lo profundo de la web para exponer en qué se han convertido sus cultores más extremos. “Lo mejor que se ha escrito sobre internet”, sintetizan algunas reseñas. En sus (no tan) bien disimulados intersticios la cultura digital empolló huevos que ya no son serpientes, sino monstruos. Allí se zambulle “Amigdalatrópolis”, en un mundo repulsivamente irresistible, al punto de que la portada del libro aconseja “puede afectar su sensibilidad”. Sagaz jugada de marketing a lo William Castle: ¿hay mayor tentación que fisgonear entre lo vedado?

La historia se desarrolla en dos ámbitos: la habitación en la que un joven incel se mantiene recluido desde hace años, a la manera de los hikikomori, y el foro de la deep web del que se alimenta. Despersonalizado por completo, el protagonista ni siquiera tiene nombre. Es, simplemente, /1404er/, al igual que el antro virtual en el que él y sus congéneres se mueven.

Ese agujero, devenido cadena interminable de insensibilización y nihilismo hiperirónico, es el terreno que pisa B.R. Yeager con su prosa fragmentada e implacable. Así está escrito “Amigdalatrópolis”, con la brutalidad de posteos celebratorios de la muerte, la crueldad, el dolor y perversiones que sólo encuentran freno ante la amenaza que supone ser descubiertos por el FBI si el tráfico de material llega a la pornografía infantil. Un universo, ese que habitan /1404er/ y los suyos, que de ficción no tiene nada. Otro signo de los tiempos, seguramente entre los más sombríos y preocupantes.

Efectos Colaterales

El libro forma parte de la colección Efectos Colaterales, en la que el sello Caja Negra viene reuniendo a varios de los autores más interesantes del momento y a la que el rótulo de ciencia ficción le queda corto. Allí conviven Juan Mattio y Michel Nieva con autores de latitudes varias, atados a un hilo conductor que instala a las nuevas tecnologías como vaso comunicante de relatos decodificadores de lo que el siglo XXI propone. Relatos básicamente inquietantes.

Digerir a Yaeger es todo un desafío. “Espacio negativo”, su otra novela publicada por Caja Negra, intenta dilucidar los por qué de una epidemia de suicidios. “Amigdalatrópolis” -título con explicación a su debido tiempo- da cuenta de otro universo no menos perturbador e igualmente cercano. Confinados entre cuatro paredes, despojados de su identidad, ajenos a cualquier noción de compás moral, hay un ejército de seres anónimos y miserables que no deja de crecer.

Pero detrás de su vehemencia, lo que contagia “Amigdalatrópolis” es una tristeza abrumadora. En su soledad /1404er/ termina absorbido entre gusanos y fantasmas, con la empatía atrofiada y una furia contenida a la que ya no está en condiciones de entender.

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