escribe Oberdán Rocamora
Redactor Estrella, especial
para JorgeAsisDigital.com
Penúltima patología
El mito del Solitario Fenómeno Milei se sustenta en el exceso conceptual que alude a la “falta de oposición”.
Disparate que tiende a deslizarse por la descalificación habitual del movimiento popular que gestó patologías polémicas solo cuando correspondía.
Durante la onda global del neoliberalismo que movilizaba Bernardo Neustadt, El Creador de Epígonos, apareció Carlos Menem, El Emir.
Cuando la onda mostró los síntomas de agotamiento que fastidiaban a Eduardo Duhalde, El Piloto de Tormentas (generadas), apareció Néstor Kirchner, El Furia.
Cuesta asumir sociológicamente al Fenómeno Milei como «la penúltima patología del peronismo contemporáneo».
Fue inventado y financiado por el peronismo para evitar que la deriva de Alberto, El Poeta Impopular, desembocara en el gradualismo frustrante de Juntos por el Cambio.
En cuanto La Doctora dijo en C5N que “se aproximaba una elección de tercios”, el destino del republicanismo tibio ya estaba condenado.
Axel en la mesa del pecado
La fantasía teórica que alude a la inexistencia de la oposición favorece ampliamente al “presidente más sionista del mundo”.
La carencia informativa induce a la gilada a caer en generalizaciones a la bartola.
“No existe la oposición”.
Axel, El Gótico, se lanza de palomita a confrontar en 2027 con “el topo del Estado”.
El gobernador de La Provincia del Pecado concentra la cruzada novedosa de oponerse con dureza al presidente de la Nación.
Por primera vez, en 43 años de esta versión de la democracia, se registra una diferencia ideológica de magnitud semejante.
Ni puede compararse con el lapso de Antonio Cafiero, El Peronista Interrumpido, con Raúl Alfonsín, El Providencial.
Y menos aún se lo puede comparar con la convivencia del ascendente peronista Carlos Ruckauf, El Libertario Repentino, con Fernando De la Rúa, El Radical Traicionable.
El mito de la falta de oposiciónEl elemental trayecto en colectivo desde el Maxiquiosco hacia Avellaneda o Lanús (y viceversa) signa el cambio total de reglas del juego.
La característica del Fenómeno Milei consiste en administrar la nación con la absoluta enemistad de quien gobierna la Provincia del Pecado.
Axel atraviesa un fenómeno similar. Para ser indagado desde la ciencia política.
La creación disruptiva de La Doctora derivó en la instalación del “transparente en la mesa de los pecadores”.
Para crecer inesperadamente Axel en el oficio, hasta transformarse en el experto en cajas recaudatorias de hoy, sin siquiera sugerir a los pecadores la menor contraprestación.
Con la consecuencia involuntaria de convertirse, en un tiempo relativo, en el adversario fundamental de La (Agencia de Colocaciones) Cámpora, que conduce formalmente Máximo, En el Nombre del Hijo, pero quien manda en la práctica es La Doctora.
En principio Axel identificó como adversario interno a Máximo, quien no vaciló en aplicar la instrucción de La Doctora de intervenir la provincia en la primera derrota de cambio.
Con Martín Insaurralde, El Jéssico, como Premier.
Pero en algún año Axel se recuperó y debió darse cuenta.
El adversario real se encontraba en el origen.
Para ser exactos, en la propia creación.
La Alternativa Nacional
Pero también se registran reuniones simultáneas para crear la “Alternativa Nacional” que supere la conducción estricta de La Doctora y confronte con la invención exitosa del Monstruo Milei, que después les jugó admirablemente en contra.
Son por lo menos cuatro los candidatos potenciales para encabezar la «alternativa”.
Aparte del casi indescifrable Axel aparecen dos candidatos que supieron ser eficaces gobernadores y hoy son senadores.
Exponentes de la “ficción federal del interior”.
El mito de la falta de oposiciónAlguno incluso estaría dispuesto a vivir en la residencia de Olivos si se estrella relativamente pronto Donald Trump con sus corbatas carmesí. Si se agudiza la indeseable deriva de Milei que induzca a la gestación de otra equivocada Asamblea Legislativa.
Como la del 2001 que llevó a la presidencia a Duhalde. Pero cuando De la Rúa estaba huérfano de vicepresidente por la huida de Chacho Álvarez, El Ponedor. No es, ni de lejos, el caso de hoy.
Sergio Uñac, Empleado Bancario, de San Juan, y Gerardo Zamora, El Ambidiestro, de Santiago del Estero (patea con las dos piernas, la radical y la peronista).
Uñac se encontraba en el bolillero de los presidenciables cuando era el trascendente gobernador.
Hasta que la pifió al pretender la persistencia en el tercer mandato que jurídicamente fue trabado por la Suprema Corte.
Zamora, en cambio, es esquivo hasta como Ambidiestro.
Es el candidato potencial de todos los que lo admiran y conocen su manejo ejemplar del poder. Los que insisten en tentarlo con el lanzamiento.
Colegas del interior, probablemente La Doctora, y un conjunto de seguidores del Maxiquiosco.
Van entonces tres. Sin tener en cuenta aún al elemento de reserva que “está siempre dispuesto y espera”.
A los 53 años, Sergio El Profesional, sabe que le queda la última bala en la recámara.
Una sola bala, nunca cuatro.
Debe ser utilizada cuando corresponda
Sin contar tampoco al fragmento pintoresco de la derecha nacionalista del movimiento popular que contempla la patología de otra señora Victoria.
Villarruel, La Cayetana (por Álvarez de Toledo).
Para abril o para mayo
Guillermo Michel, El Implacable, de Entre Ríos; Juan Manuel Olmos, Puiggari, del Maxiquiosco; y la señora Victoria Tolosa Paz, La Aplanadora, de la Provincia del Pecado.
Exponentes que armaron la trenza con destino colectivo, lo suficientemente interconectada
Michel combina la experimentada sabiduría reconocida desde que era baluarte de Ricardo Etchegaray en la AFIP (hoy ARCA).
Es cuando comenzaron precisamente a denominarlo “Implacable”.
Contiene Michel la ambición rescatable, acaso ilimitada.
El Implacable dista de conformarse con la obviedad de la gobernación.
Por su refugio de Callao anda siempre cerca Miguel Ángel Picchetto, El Lepenito.
Y anda aparte más cerca de Sergio. Instrumento habilitado de su armada.
El mito de la falta de oposición
El doctor Olmos aporta la reconocida destreza para la operación política.
Gracias a la Organización Puiggari es el ex Gordo Olmos, bajó no menos de 30 kilos.
Ya casi parece un maduro modelo publicitario.
Puiggari es uno de los dos propietarios del “peronismo del Maxiquiosco”.
Nadie saborea un chocolatín que Olmos desconozca.
Mantiene una amistad cómplice con Daniel Angelici, El Radical Lúdico, y con Horacio Rodríguez Larreta, Geniol. Con El Profesional.
Pero también con La Doctora que resultó fundamental para clavarlo en la Auditoría.
Por último, Tolosa Paz, La Aplanadora.
La esotérica que porta una extraordinaria capacidad para el armado, por su ostensible influencia entre las segundas y terceras líneas. Sabe vestir, es agradable, maneja con soltura el sujeto y el predicado.
Es la mujer fuerte del matrimonio con José “Pepe” Albistur, Pochoclo, trascendente peronista cultural.
Los elitistas de la información aseguran que se planifica un encuentro de las diversas trenzas.
“Para abril o para mayo”, como en la canción Cerezas.
En alguna acogedora ciudad de Entre Ríos que perfectamente puede ser Concepción del Uruguay, geográficamente destinada a equipararse, acaso, a la Gualeguaychú de Juntos por el Cambio.



















