AGRADECIMIENTO. Facundo Pons saluda a Alan Cisnero, tras una gran oportunidad en el área rival. Foto de Osvaldo Ripoll/LA GACETA.
San Martín empieza a parecerse cada vez más al equipo que imagina Andrés Yllana. El triunfo frente a Nueva Chicago no sólo dejó tres puntos valiosos y una actuación convincente en La Ciudadela, sino también una certeza que puede alimentar la ilusión: si logra dar un pequeño salto en la definición, el “Santo” puede transformarse en un rival todavía más peligroso. El funcionamiento colectivo apareció, las sociedades empezaron a consolidarse y el equipo mostró decisión para atacar. Lo que falta, acaso, es ajustar ese último toque que termina de explicar los partidos.
En ese escenario, el nombre de Facundo Pons quedó en el centro de la escena. No porque haya tenido una mala tarde-noche, sino porque otra vez estuvo ahí, en el lugar indicado, involucrado en casi todas las jugadas que pudieron ampliar la diferencia. El delantero sigue enemistado con la red, pero su partido también dejó señales que invitan a mirar más allá de la estadística fría. Porque el ex Defensores de Belgrano luchó, se movió, ofreció apoyos, fijó a los centrales y nunca dejó de insistir. Su entrega fue tan visible como su bronca por no haber podido convertir.
Durante el primer tiempo tuvo dos chances claras. En una, tras una buena acción ofensiva junto a Alan Cisnero, sacó un remate que buscó el palo izquierdo del arquero. Más tarde, después de una combinación por derecha con Lautaro Ovando, volvió a quedar de frente al arco y ensayó otra definición. San Martín ya mostraba en ese tramo una versión más agresiva, con volumen de juego, amplitud por las bandas y un tridente por detrás del “9” que encontraba espacios para lastimar. Pons, en ese contexto, aparecía siempre como destino final de muchas jugadas.
En el complemento, la historia se repitió. Ovando desbordó por derecha y envió un centro rasante para el centrodelantero, que no logró resolver con precisión. Luego, casi calcada, llegó otra acción: otra vez Ovando se metió más adentro, volvió a generar el desequilibrio y esta vez el remate de Pons encontró una buena respuesta de Facundo Masuero. La secuencia se cerró con una chilena improvisada del atacante, luego de un cabezazo que le había bajado Cisnero. Es decir, no fue un delantero ausente ni desconectado del partido: estuvo siempre cerca, participó en la construcción y merodeó el gol con insistencia. Le faltó, simplemente, afinar la puntada final.
Esa es, justamente, la noticia que más puede entusiasmar a San Martín. Porque cuando un equipo genera, pisa el área y encuentra con frecuencia a su centrodelantero en posición de remate, el problema parece más corregible que preocupante. La eficacia no siempre responde de inmediato, pero suele llegar cuando el funcionamiento acompaña. Y actualmente el “Santo” tiene esa base. Con Kevin López encendido, Ovando desequilibrante, Cisnero colaborando en los relevos y las conexiones, y los laterales animándose a profundizar, Pons parece estar cada vez más cerca de quedar de cara al gol.
Los antecedentes, además, invitan a no dramatizar. Junior Arias necesitó 212 minutos para convertir su primer gol; Emanuel Dening, 170; Nicolás Moreno, 190. Más atrás en el tiempo, Claudio Bieler recién pudo festejar luego de 360 minutos, mientras que Mateo Acosta debió esperar 579. Incluso Ramón Lentini, una referencia ineludible en la memoria de aquel Federal A, tardó 11 partidos en abrir el arco. En ese marco, los 333 minutos que acumula Pons en cuatro partidos sin convertir no parecen una condena, sino una etapa de adaptación que todavía puede cambiar de un momento a otro.
La cuenta pendiente que puede transformarse en impulso
El propio delantero dejó en claro cómo vive este momento. “Obviamente al igual que los hinchas también lo estoy esperando. No se me dio. Quedé caliente y con bronca porque tuve muchas situaciones. Voy a seguir esforzándome e intentaré todos los partidos”, aseguró Pons luego del encuentro. La frase retrata su presente: fastidio por la falta de gol, sí, pero también compromiso y convicción para insistir. En un torneo tan largo como la Primera Nacional, esa perseverancia también juega.
Por eso, de cara al duelo del viernes frente al homónimo sanjuanino en el Hilario Sánchez, el centrodelantero puede convertirse en una pieza clave. Si el “Santo” logra repetir la producción ofensiva que mostró contra Nueva Chicago y mejora apenas su eficacia, sus posibilidades crecerán de manera considerable. Y en ese desafío, Pons aparece como una carta que todavía no terminó de mostrarse por completo: trabaja, se sacrifica, se genera sus chances y sigue yendo. Cuando esa búsqueda encuentre premio, San Martín podría empezar a disfrutar de una versión todavía más completa de su ataque.





















