SILENCIO. Entre prejuicios, sobreprotección y silencio, la sexualidad de muchas personas aún es tabú.
El deseo no avisa. No pide permiso. No completa formularios. Aparece. Sebastián Castellano lo sintió como a tantos otros en la adolescencia, en ese territorio confuso donde el cuerpo empieza a decir cosas antes de que uno tenga palabras para explicarlas. No hubo una escena fundacional. No hubo un momento exacto. Porque la sexualidad -dice- no empieza un día. Es una condición permanente.
Lo que sí apareció pronto fue otra cosa. La sospecha. “No existía conversación pública sobre discapacidad y sexualidad”- cuenta-. “Mi deseo no era leído como algo natural”.
Sebastián tiene discapacidad motriz y es electrodependiente. Desde hace años trabaja en comunicación para desarmar estereotipos. Pero mucho antes de ponerle teoría al asunto, ya había sentido en el cuerpo ese pequeño desplazamiento social. Cuando la conversación fluye hasta que aparece el coqueteo; cuando la simpatía es bienvenida pero la seducción incomoda; cuando la cita necesita otro nombre.
“Si dos personas adultas se escriben por Instagram, acuerdan verse, comparten una picada con cerveza al mediodía, eso es una cita”, comenta. “No hace falta disfrazarlo de otra cosa ‘porque conmigo no cuenta’”.
Ahí, en ese “porque conmigo no cuenta”, vive el problema.
Queridos. No deseados
Hay una imagen que se repite. La de niños eternos. Ángeles. Seres de luz. Vannina Rosales, acompañante terapéutica y diplomada en sexualidad y discapacidad, la escucha en familias, en instituciones, en discursos que parecen amorosos pero están cargados de límites invisibles.
“La infantilización es el mito más instalado”, explica y añade: “Se romantiza a la persona con discapacidad y se la deja expuesta a la vulnerabilidad”.
La frase que resume años de trabajo es incómoda: “Queridos, pero no deseados”. La sociedad acepta querer. Lo que no sabe es cómo desear esos cuerpos. Porque el deseo, cuando aparece, desordena. Rompe la narrativa del cuidado permanente. Desarma el lugar cómodo del ángel.
Y obliga a reconocer algo más complejo; que ese “niño” ya es adulto. Siente. Erotiza. Interpela.
Sebastián lo describe con precisión. Cuenta que hay cuerpos con legitimidad automática y cuerpos que deben explicar por qué están ahí: “No es lo mismo que exprese interés alguien que encaja en el ideal corporal hegemónico que alguien con una diversidad física visible. El primero tiene una legitimidad automática. El segundo tiene que justificar su lugar en el terreno del deseo”,
A veces la censura no es explícita. Es un cambio de tono. Una mirada. Una retirada silenciosa. O algo más profundo como la dificultad de la otra persona para asumir su propia atracción.
“Muchas veces lo que parece censura hacia mí es, en realidad, una forma de censura interna que cada quien ejerce sobre sí mismo”, reflexiona el comunicador.
Cuidar: ¿a qué costo?
Históricamente, las personas con discapacidad fueron ubicadas en el lugar de sujetos de cuidado. El cuidado como gesto amoroso. El cuidado como responsabilidad. El cuidado como organización total del cuerpo. Pero cuando cuidar significa decidir por el otro, la frontera se vuelve peligrosa.
“Decidir por ellos es otra forma de censura”, sostiene el psicólogo Joaquín Castro, especialista en discapacidad. “Se les pide algo que ninguno de los que lo pide puede hacer: negar y reprimir su sexualidad”, agrega.
Castro piensa la sexualidad como una energía imposible de contener: “Es como un río. Ningún dique puede detenerla. Si la censura la bloquea, va a buscar salida por otro lado”.
Ahí aparece el riesgo: vínculos clandestinos, exposición en redes, vulnerabilidad frente a abusos. No porque haya más deseo. Sino porque hubo menos conversación. “La censura no educa”, insiste.
Elecciones
Rosales, por su parte, suma otra pregunta. Si un joven no puede elegir cómo vestirse, ¿cómo va a decidir sobre su propio placer? La sobreprotección –afirma- es el principal obstáculo para la vida adulta. Y sin vida adulta, la sexualidad queda suspendida en un limbo donde todo es problema.
Hay una idea que se repite en este tema. Primero hay que ser completamente autónomo. Después, recién después, se habilita el deseo. Sebastián la desmonta con una frase simple: “Todos somos interdependientes”.
En su caso, los apoyos son más visibles en traslados, asistencia, tiempos organizados. Pero planificar no debería matar el erotismo. El deseo también puede pensarse, sostenerse, organizarse.
“La sexualidad no es un premio que se alcanza cuando todo lo demás está resuelto. Es algo que nos atraviesa en todo momento”, indica. Entonces el problema no es la dependencia. Es creer que solo los cuerpos autosuficientes merecen ser deseados.
Educación que aún falta
En Argentina existe la Educación Sexual Integral (ESI), establecida por la Ley 26.150. No obstante, en la práctica, muchas veces la discapacidad queda afuera de la escena. “No hay una ESI especial”- aclara Rosales. y añade-“Hay una ESI que debe ser accesible y anticapacitista”.
Sebastián utiliza una metáfora urbana y dice que no es lo mismo adaptar un colectivo viejo con un elevador que diseñarlo desde el inicio con piso bajo. La diferencia no es técnica. Es política. “La ESI tiene que ser compartible, no repartible”, remarca.
Pero para que eso suceda, advierte Castro, hace falta algo previo: reconciliarse con la propia sexualidad: “Muchos de los que enseñamos ESI no fuimos educados con la misma”. Y nadie puede acompañar lo que no puede pensar.
Mover estructuras
Tal vez la pregunta no sea por qué las personas con discapacidad desean. La respuesta es obvia. La pregunta real es por qué todavía incomoda.
Porque cuando una persona con discapacidad desea, deja de ser solo objeto de cuidado; pasa a convertirse en sujeto pleno. En un adulto. En alguien que puede gustar, provocar, elegir y ser elegido.
“El deseo no es neutro -piensa Sebastián para luego enfatizar-, sino que mueve estructuras” en la sociedad.
Quizás por eso todavía haya que explicarlo. No porque el deseo no exista. Sino porque reconocerlo obliga a revisar qué cuerpos consideramos verdaderamente humanos.

























