EN LA MIRA. Los testigos hablaron sobre César Soto. LA GACETA / FOTO DE MATÍAS VIEITO
La primera en declarar en la jornada fue María Elena Rodríguez, quien fue novia de César Soto tiempo después del crimen de Paulina Lebbos. Recordó que se conocieron en un boliche llamado “La zona de Gaby”. “Peleábamos mucho. Él era muy especial, tenía problemas con mi hijo más chico. Las peleas eran por mis hijos, él era muy calentón”, advirtió.
Y luego fue el turno de Juan Pedro Jiménez, y de sus hijos Jorge y Juan Marcelo, quienes eran vecinos de Soto. El primero aseguró que solía llamar a Paulina para invitarla a salir: “yo era un hombre y ella una mujer”, justificó. Y que además si debía hablar con Soto también la llamaba a ella ya que el acusado por el crimen no tenía celular. El hombre es camionero y recordó que de su vehículo le secuestraron sábanas y una colcha para peritar. Algo similar dijo Jorge, a la vez compadre de Soto. “Él y Paulina me eligieron como padrino de su hija, como modelo de vida. Y hubo quienes aseguraron que yo acosaba a Paulina, lo que no es cierto”, afirmó. También recordó que cuando se encontró el cuerpo de la joven “Soto estaba preocupado”. “Después de la desaparición se notaba que estaba sufriendo la desaparición de quien era su pareja”, remarcó el hombre que actualmente está condenado por falso testimonio y debe cumplir reglas de conducta. Juan Marcelo, en tanto, no pudo aportar nada a la causa.
Luego fue el turno de Jorge Mazuy quien al momento del crimen era planimetrista de la División Criminalística Norte. El hombre recordó algunos detalles de cuando se encontró el cuerpo (fue uno de los primeros en llegar al lugar), pero no pudo aportar nada importante para este juicio.
El debate se reanudará el jueves cuando, entre otros, declarará el ex legislador Juan Eduardo “Pinky” Rojas.























