Una postal impactante frente al Cementerio del Oeste: cayó el histórico gomero

NUEVO DESTINO. Los trozos serán reducidos para luego ser llevados a la huerta municipal donde se convertirán en compost, un fertilizante orgánico para plantas de espacios públicos. NUEVO DESTINO. Los trozos serán reducidos para luego ser llevados a la huerta municipal donde se convertirán en compost, un fertilizante orgánico para plantas de espacios públicos.

Una mujer detiene su camioneta blanca frente al Cementerio del Oeste. Baja el vidrio, pregunta qué pasó y se queda mirando, en silencio, la escena. A pocos metros, algunos motociclistas frenan, sacan sus celulares y registran el momento. La imagen es difícil de ignorar. El histórico gomero que durante décadas dominó la plaza Gramajo Gutiérrez yace completamente derrumbado.

El árbol, de más de un siglo de vida, cayó a media mañana de ayer sin dejar heridos, pero generando un fuerte impacto entre vecinos y transeúntes. Su enorme tronco, desgarrado en varias secciones, deja ver la madera astillada y abierta. Las raíces, gruesas y retorcidas, quedaron expuestas sobre el césped. A su alrededor, restos de ramas y fragmentos evidencian la violencia de la caída.

Desde una perspectiva más amplia, la dimensión del gomero resulta aún más evidente: su extensión ocupa gran parte del paseo, entre senderos, bancos y otros árboles que aún permanecen en pie. El cielo gris refuerza la escena reciente, marcada por la lluvia y la humedad.

Caída anunciada

Tras ser advertidos sobre la situación, personal de arbolado de la municipalidad capitalina no tardó en llegar. Y Guillermo Olivera, director de Arbolado Urbano, recordó que el diagnóstico era claro y el desenlace era previsible.

“Esto fue una crónica de una muerte anunciada. Era algo que ya veníamos advirtiendo”- sostuvo-. “El árbol estaba muy deteriorado, prácticamente hueco por dentro, y la lluvia terminó de provocar la caída”.

Según detalló, el ejemplar arrastraba problemas estructurales desde hacía años. “Era un árbol que venía enfermo desde hace mucho tiempo. Los hongos fueron avanzando sobre la madera y debilitando toda su estructura”, contó.

El aviso llegó alrededor de las 11 de ayer desde el cementerio. “Podría haber ocurrido una tragedia”, advirtió. “Pero por la lluvia no había circulación de personas en ese momento”, señaló.

Deterioro de décadas

El mal estado del gomero ya había sido advertido por especialistas. Un informe elaborado en marzo de 2025 por la Fundación Miguel Lillo y la Sociedad Amigos del Árbol señaló que el ejemplar se encontraba en un estado “senescente avanzado e irreversible”.

El estudio detectó múltiples afecciones como una infección por hongos, fallas en ramas anteriores, una copa desequilibrada, raíces en proceso de pudrición y presencia de madera muerta. Mantenerlo en pie, advertían, implicaba un “riesgo alto a extremo”.

Para Olivera, el problema se arrastra desde hace décadas. “Quizás se podría haber evitado, pero habría que haberse efectuado un diagnóstico y tratamiento hace 20 o 30 años”, señaló.

Tensiones

En 2023, la Municipalidad había realizado trabajos de poda para reducir riesgos, especialmente ante tormentas. No obstante, ese mismo año ocurrió un episodio que encendió alarmas. El desprendimiento de una rama provocó la muerte de “Lobito”, un perro que vivía en la zona.

“Él llegó hace 14 años con gente de la calle y se quedó a vivir acá; era muy cariñoso y compañero”, recordaron trabajadores del lugar en ese momento.

En esa misma tormenta, la caída de ramas también ocasionó importantes daños a un auto estacionado, lo que reforzó las dudas sobre la seguridad del árbol.

En 2024, se volvió a intervenir con tareas de poda en el marco del Plan de Poda Responsable. “Ya veníamos trabajando en el árbol, achicando la copa y retirando ramas secas”, explicó Olivera.

Pero no todas las decisiones fueron fáciles. “Tuvimos reuniones con vecinos que defendían al gomero y pedían que no se lo intervenga más”, señaló y admitió: “eso hizo que no avanzáramos con medidas más profundas”.

El impacto en los vecinos

Para quienes pasan a diario por la zona, la caída no fue una sorpresa, pero sí un golpe emocional.

“Vivo por acá y paso todos los días. Me da tristeza ver esta imagen, pero no me sorprende. El árbol ya parecía triste, estaba gris”, contó Margarita Gómez Peralta, jubilada de 68 años que regresaba a su casa de hacer compras cuando se encontró con la imagen del monumental árbol caído.

“Ojalá planten otra especie grande y linda para que en unas décadas la gente la mire como a este gomero”, deseó.

Silvina Monerris, empleada de comercio, se encontró con la escena al salir de su trabajo. “Ya era parte del paisaje. Va a ser raro cuando no quede nada. Dicen que se esperaba, pero igual genera tristeza”, reflexionó antes de seguir camino a la parada de colectivo que la llevaría a su casa.

Es que más allá del impacto visual y simbólico, la caída implica también una pérdida ambiental. “La ciudad pierde un proveedor de servicios ecosistémicos”, explicó Olivera.

“Perdemos sombra, producción de oxígeno y un elemento clave del paisaje urbano”, reflexionó.

En contraste, otros ejemplares de la misma especie en la zona se mantienen en buen estado, lo que refuerza que la caída responde a un deterioro específico y no generalizado.

Qué pasará ahora

Actualmente, equipos municipales trabajan en el corte y retiro del árbol. Los restos serán trasladados a la huerta municipal para su disposición final.

A futuro, el espacio podría transformarse en un punto de memoria.

“La idea es escuchar a los vecinos para definir qué se hará”, adelantó Olivera quien agregó que evalúa colocar una placa recordatoria que cuente la historia del gomero.

Mientras tanto, la postal ya cambió para siempre. Donde antes había sombra, historia y un punto de referencia para la ciudad, ahora queda un vacío difícil de llenar.

Más de 100 caídas: los números de los últimos meses

En medio de las lluvias intensas y episodios recientes, se comunicó  que ya se registraron más de 120 caídas de árboles en el último trimestre. Según detalló el secretario de Servicios Públicos, Luciano Chincarini, el relevamiento es permanente: “Tenemos 135.000 árboles en la ciudad, todos con fotos y registro”.

Y las cifras muestran una concentración de eventos en los últimos meses: alrededor de 40 caídas en noviembre, otras 40 en diciembre, 20 en enero y al menos 12 durante una tormenta reciente.

Más allá de los riesgos, Chincarini remarcó la importancia ambiental del arbolado. “Todos los árboles funcionan como una gran bomba de agua: toman el agua del suelo y la evaporan”, explicó Chincarini. A eso se suman otros beneficios: “Mejoran el drenaje, reducen la escorrentía, disminuyen la contaminación y ayudan a estructurar el suelo”.

Nuevos enfoques: de la improvisación a la técnica

El debate sobre el arbolado urbano no sólo expone problemas actuales, sino también una historia de decisiones acumuladas durante décadas. El secretario de Ambiente y Servicios Públicos de Yerba Buena, Pablo Quiroga, plantea que la disciplina es mucho más reciente de lo que se cree. “El arbolado urbano es una disciplina bastante nueva. Los primeros libros se han escrito no hace más de 10 años”, explicó.

Quiroga también comentó que el arbolado actual responde a decisiones tomadas hace mucho tiempo. “Las ciudades tienen un arbolado que heredaron de los últimos 80 o 90 años”- señaló- “antes se plantaba lo que había disponible y lo que crecía rápido”.

Hoy, sin embargo, el escenario es diferente: “Eso está cambiando rápidamente. Hay conocimiento, hay técnica y se está aplicando”.

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