Ni autonomía, ni revelación apocalíptica: la reacción del robot mozo tiene una explicación mucho más simple

En un restaurante de California un curioso episodio generó una sensación de “rebelión de máquinas”.

CONTROLADO. El robot tiró algunos objetos, pero no dañó a nadie. CONTROLADO. El robot tiró algunos objetos, pero no dañó a nadie.
Hace 1 Hs

El incidente ocurrió en Cupertino, California. Un robot humanoide diseñado para entretener y servir a los comensales empezó a tener un comportamiento caótico. Los movimientos erráticos y bruscos, agitando los brazos de modo impredecible casi puso en pánico a todos. Alteró eso sí, pero la situación fue controlada.

Lo que se descontroló fueron las especulaciones, esas estuvieron basadas en teorías un tanto apocalípticas. Entre que expertos -y no tantos- vaticinan que la Inteligencia Artificial (IA) en cualquier momento se volverá autónoma, lo que no sería tan grave, sino que varios insisten en que querrán casi aniquilar al ser humano, no es extraño que lo del robot haya generado sentimientos de miedo.

¿Qué pasó?

Lo más probable es que no vuelva a pasar porque quienes lo fabricaron, además de contar con las imágenes que se viralizaron rápidamente, tienen la descripción precisa de los empleados del lugar y testigos. El motivo del comportamiento se debió a un fallo en el sistema de navegación en un entorno saturado de gente. 

Al no tener un botón de pánico físico de fácil acceso, el personal no supo cómo detenerlo de inmediato. Más que una cuestión de la seguridad que tienen o no las máquinas autónomas en espacios públicos, el tema es más logístico que otra cosa.

El robot no es que tomó vida propia, sino que hubo todo un “complot físico natural” de gente, luces LED parpadeantes y espejos. Por eso el dispositivo hizo una lectura errónea de lo que pasaba. Su procesador indicaba que tenía varias amenazas cercanas. 

Empezó con un registro amenazante a dos centímetros, al intentar esquivar ese obstáculo inexistente, el robot giró bruscamente. Al girar, sus sensores detectaron el movimiento de su propio brazo como si fuera otro objeto peligroso. El robot y su sistema ingresó en un espiral de amenazas de las cuales debía escapar lo que causó esos movimientos.

Los diseñadores cometieron dos errores de manual que alimentaron el pánico: por una cuestión estética (para que el robot se viera más "humano" y amigable), el interruptor de emergencia estaba situado en la parte posterior, debajo de una placa que requería una herramienta o una presión muy específica. El personal del restaurante, en medio del caos, no logró activarlo. Según los reportes, los motores no tenían un sistema de embrague que se liberara al detectar una anomalía por eso intentaba "no chocar" con una fuerza mecánica considerable.

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