Israel le agradeció a Javier Milei por declarar terrorista a la Guardia Revolucionaria de Irán
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El canciller israelí Gideon Sa’ar agradeció a Javier Milei por declarar a la Guardia Revolucionaria de Irán como organización terrorista e incluirla en el registro RePET nacional.
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La decisión responde a los atentados contra la Embajada de Israel y la AMIA en los años 90. Se suma a las designaciones previas de Hezbolá y Hamás bajo la actual gestión nacional.
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Este gesto consolida a Argentina en la vanguardia internacional contra el terrorismo iraní. Refuerza la alianza con Israel y eleva la presión sobre los responsables del caso AMIA.
JAVIER MILEI JUNTO A BENJAMÍN NETANYAHU. ARCHIVO
El canciller de Israel, Gideon Sa’ar, agradeció públicamente al presidente Javier Milei por la decisión de declarar a la Guardia Revolucionaria de Irán como “organización terrorista” y avanzar con su inclusión en el Registro Público de Personas y Entidades vinculadas a actos de Terrorismo y su Financiamiento (RePET).
El pronunciamiento fue realizado a través de una publicación en la red social X, donde el funcionario israelí compartió el comunicado difundido por la Casa Rosada. En ese mensaje, Sa’ar recordó los atentados contra la Embajada de Israel en Argentina y la Asociación Mutual Israelita Argentina, ocurridos en 1992 y 1994, respectivamente.
“Agradezco al presidente de Argentina @JMilei su decisión, en la víspera de la fiesta de la libertad, de declarar a la Guardia Revolucionaria iraní como organización terrorista”, expresó el canciller.
En la misma línea, destacó otras decisiones adoptadas por el Gobierno nacional en materia de seguridad internacional. “Esta decisión se suma a su declaración de Hezbolá y Hamás como organizaciones terroristas y sitúa a Argentina, bajo su liderazgo, a la vanguardia del mundo libre en la lucha contra el régimen terrorista iraní y sus proxys”, sostuvo.
Sa’ar también elogió la figura del mandatario argentino, al que calificó como uno de “los líderes más destacados de nuestra generación”, al tiempo que destacó su “claridad moral y un compromiso inquebrantable con los valores de la libertad y la lucha contra sus enemigos”.
El reconocimiento se dio a partir del comunicado difundido por la Oficina del Presidente, en el que se remarcó que la Argentina fue víctima de dos de los atentados terroristas más graves de su historia, perpetrados en la década de 1990 por el brazo operativo del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica en la región, a través de Hezbolá.
Según se consignó oficialmente, tras las investigaciones judiciales se determinó que ambos ataques fueron planificados, financiados y ejecutados con participación directa de altos funcionarios del régimen iraní y de operativos de la Guardia Revolucionaria. En ese marco, se ordenó su incorporación al RePET, en conjunto con las alertas rojas de Interpol que pesan sobre el actual titular del cuerpo, Ahmad Vahidi, y otros ciudadanos iraníes.
La Guardia Revolucionaria fue creada en 1979, tras la revolución islámica en Irán, y con el tiempo se consolidó como una estructura central del sistema político de ese país. Se trata de una fuerza paralela a las Fuerzas Armadas tradicionales, con autonomía operativa y fuerte influencia en decisiones estratégicas.
Además de su capacidad militar, la organización posee presencia en sectores económicos clave, lo que le permite financiar sus actividades y sostener su estructura. Su poder trasciende lo institucional y la ubica como uno de los pilares del régimen iraní.
Su principal brazo en el exterior es la Fuerza Quds, encargada de coordinar operaciones fuera de Irán. A través de esta unidad, el régimen articula vínculos con milicias y organizaciones armadas en Medio Oriente, consolidando una red de influencia regional.
Este despliegue internacional es uno de los fundamentos que motivaron su inclusión en listados de terrorismo por parte de distintos países. Estados Unidos, por ejemplo, la declaró organización terrorista en 2019, en una decisión que marcó un precedente al involucrar a una estructura estatal.
En las últimas semanas, la Guardia Revolucionaria volvió a ocupar un rol central como instrumento de la respuesta iraní frente a la ofensiva de Estados Unidos e Israel, coordinando ataques con misiles y drones contra distintos objetivos en la región.
La escalada también impactó en su conducción: parte de su cúpula fue alcanzada por ataques selectivos, lo que derivó en cambios internos y en una mayor centralidad de la organización dentro del régimen iraní.
En este contexto, recobró relevancia la figura de Vahidi, actual jefe de la Guardia Revolucionaria y uno de los funcionarios iraníes con pedido de captura internacional por el atentado a la AMIA, lo que refuerza el vínculo entre esa estructura y la agenda judicial argentina.























