La memoria de Malvinas en una escuela de Tafí Viejo
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Excombatientes y alumnos conmemoraron el 2 de abril en una escuela de Tafí Viejo, Tucumán, para honrar al cabo Quipildor y reflexionar sobre las huellas de la guerra de Malvinas.
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El acto incluyó relatos de niños sobre la vida de los héroes y testimonios directos de veteranos sobre el costo del conflicto, en una institución que rinde homenaje a los caídos.
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La jornada refuerza la construcción de la memoria colectiva en las nuevas generaciones, transformando el dolor de la guerra en un legado educativo y de soberanía nacional.
EMOCIÓN. Excombatientes pusieron en palabras el costo de la guerra durante un acto escolar, en una institución que lleva el nombre de otro héroe. La Gaceta / Fotos de Analía Jaramillo
“Había una vez…”. La frase se escucha bajito, casi como si fuera un secreto. No viene de un libro ni de una obra preparada, sino que nace en una ronda de chicos de jardín que, minutos antes de un acto por el 2 de abril, empiezan a contar- a su manera- la historia del cabo Oscar Alberto Quipildor.
Están en una escuela de Tafí Viejo que lleva el nombre del ex combatiente de Malvinas. Algunos señalan una pared, otros el patio. Saben quién es. Repiten su nombre. Y entonces, con la guía de la docente, empieza el relato.
Primero cuentan lo que conocen. Su propio mundo. Hablan de despertarse cuando sale el sol, de caminar hacia su “Jardincito del Cabo Quipildor”. Enumeran lo que hacen todos los días: estudian, comen, juegan, leen cuentos, dibujan, cantan, bailan. Aprenden.
Pero en algún momento, el cuento cambia. La escuela, dicen, se llama así por Oscar. Y Oscar luchó por las Islas Malvinas.
Entonces lo reconstruyen como pueden: dicen que fue un niño al que le gustaba jugar. Que cuando creció le dijo a su mamá que quería ser soldado. Que se fue a estudiar, que aprendió a usar armas.
Después aparece la guerra. Dicen que preparó su mochila, su agua, y se fue. Que viajó con muchos amigos. Que era de Tafí Viejo.
Y de golpe, la historia se vuelve más corta. Estaba en un barco; en el ARA General Belgrano. Tiraron una bomba. Explotó. El cabo murió.
El silencio dura apenas un instante. Lo suficiente para que algo se acomode. Entonces llega la respuesta que sostiene todo: Lo recuerdan por la lucha por la patria. Por Malvinas.
Ambar, Milagros, Liam, Mariano, Alejandro, Isabella y Juan Cruz dicen que ahora vive en las nubes, en el cielo. Y agradecen que la escuela lleve su nombre, porque así -explican- pueden recordarlo todos los días.
Los que quedaron allá
A unos metros de esa escena, la memoria toma otro tono. Más grave. Más directo.
“Mi nombre es José Luis Salazar. Soy cabo segundo de Infantería de Marina”, se presenta. Fue el único taficeño de su promoción que desembarcó en la Operación Rosario.
“Cuando hablamos de desembarco, hablamos de tomar tierra, de estar ahí”, explica. Tenía 19 años.
RECUERDO. “Representamos a los que quedaron allá”, dijeron los soldados.
Cuenta que formaba parte de los comandos anfibios, una tropa de élite. “Éramos 79. Y eso quedó demostrado en el campo de combate, incluso por el respeto de la tropa inglesa”.
Desembarcó en helicóptero desde el rompehielos ARA Almirante Irízar. La operación fue, dice, “exitosa, con pocas bajas”, pero marcada por escenas que aún lo acompañan.
Recuerda la muerte del capitán Pedro Giachino, herido en la casa del gobernador. Y la de compañeros que arriesgaron todo.
Salazar mira a los chicos, a la escuela donde él también empezó. “Cuando visto este uniforme, siento que represento a los que quedaron allá: los 649 caídos. Y a los 18 infantes de marina, entre ellos un compañero mío, Jorge Luis Sisterna”, dice.
Hace una pausa.
“Nos costó mucho que la sociedad nos reconozca. Fuimos abandonados, primero por gobiernos militares y después por gobiernos civiles. No lo digo como queja, sino como una realidad”.
Y agrega algo que todavía duele: “Se suicidaron más veteranos de los que murieron en la guerra”.
Por eso vuelve cada año: “Para recordar. Para que el pueblo no olvide que fue una gesta heroica”.
Una generación perdida
Ramón Oscar Viera escucha, asiente y completa la historia desde otro lugar. “Yo era soldado conscripto, lo que llamamos colimba. Me tocó Malvinas”, dice.
No eligió ir. Lo llevaron.
Participó también en la Operación Rosario, pero desde un buque petrolero. Su tarea era abastecer de combustible, alimentos y municiones.
“Me enteré la noche del 1 de abril. Un cabo me dijo que íbamos a tomar las islas. Yo ni sabía dónde estaban”, recuerda.
El 2 de abril entraron a Puerto Argentino. Desde ahí, su guerra se extendió hasta la caída. “Estuve desde la toma hasta la pérdida de las islas”, relata.
Habla de lo que vino después: “Muchos quedamos mal. Hubo mucho sufrimiento psicológico. Muchos suicidios”.
En Tucumán, dice, eran unos 320. Hoy son menos. “Fue una masacre. Se perdió una generación”, reconoce.
Y deja un mensaje: “Es importante hablar, recordar y aprender. A los jóvenes les digo que se preparen. Vivimos tiempos difíciles, como sociedad y no se puede seguir así”.
Mientras tanto, en un rincón del patio, el tiempo parece detenerse. Allí está el busto del cabo Quipildor.
La escultura, de tono dorado, muestra a un joven marino de mirada firme. Descansa sobre un pedestal blanco de ladrillos. En la base, una placa lo nombra y lo define: héroe.
Alrededor, la vida sigue. Murales de colores, dibujos infantiles, un sol pintado en la pared. Un árbol inclinado roza con sus ramas la figura.
La escena es simple, pero potente porque allí memoria y cotidianidad conviven en el mismo espacio.
A sus pies, los chicos enterraron mensajes. Palabras, dibujos, pequeñas promesas. Una cápsula del tiempo que volverá a ver la luz dentro de 24 años y que cuentan una historia.
Para que alguien, algún día, vuelva a preguntar “¿Quién era el cabo Quipildor?”. Y otra vez un niño responda: “Había una vez…”
Conmemoración: un día lleno de recuerdos
A partir de hoy, la Municipalidad de Tafí Viejo encabezará dos actividades para conmemorar el 43° aniversario de la Guerra de Malvinas. Esta noche, a las 21, se desarrollará la “Vigilia Tafí Viejo por Malvinas”, acto de reivindicación de los derechos de Argentina. Habrá música en vivo y un acto protocolar del que participarán autoridades locales y la comunidad en general. El encuentro tendrá lugar en la Plaza Ramón Carrillo, Barrio Policial 4.
Mientras que mañana a partir de las 19, se realizará la obra homenaje Operación Rosario, el desembarco en Malvinas (más detalles en página 12). El lugar elegido esta vez será es el club Juventud Unida ubicado en calle Sarmiento 465. La entrada será libre y gratuita. Se invita a los vecinos a asistir llevando una bandera argentina.























