San Martín tuvo el gol, pero no la firmeza: otra desatención le quitó una victoria que parecía servida
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San Martín de Tucumán empató 1-1 ante Chacarita en La Ciudadela por la Primera Nacional, tras no lograr sostener la ventaja inicial conseguida por el delantero Diego Diellos.
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Pese a las modificaciones tácticas de Andrés Yllana por bajas obligadas, el local mostró falta de juego y cedió la igualdad sobre el final por una desatención defensiva en el área.
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El resultado frena las aspiraciones del Santo y obliga a una rápida autocrítica antes del duelo del martes frente a Estudiantes de Río Cuarto por los 32avos de la Copa Argentina.
La Ciudadela volvió a vestirse de fiesta, pero la noche terminó con ese sabor amargo que deja lo que se escapa de las manos. San Martín, que llegaba con la obligación de revalidar el punto rescatado en Puerto Madryn, no pudo sostener la ventaja y dejó pasar otra oportunidad de sumar de a tres. Como si el partido hubiera querido contar la misma historia del fin de semana pasado, el equipo de Andrés Yllana volvió a pagar caro una desatención y terminó resignando dos puntos que parecían quedarse en casa.
Durante la semana, el entrenador había trabajado contrarreloj para rearmar el rompecabezas. La suspensión de Ezequiel Parnisari y la dura lesión de Lautaro Ovando obligaron a mover piezas. Así aparecieron Guillermo Rodríguez y Luca Arfaras entre los elegidos, mientras Alan Cisnero regresó al “11” en lugar del “Caco” Matías García. Sin embargo, ni los cambios ni la expectativa que se respiraba en las tribunas lograron darle al equipo la claridad que tanto necesitaba en la mitad de la cancha.
Laureano Rodríguez volvió a mostrarse firme en la marca, atento para cortar y recuperar, pero esta vez le faltó esa cuota de lucidez para generar juego. Tampoco encontró conexión con Nicolás Castro, de rendimiento apenas regular, y San Martín volvió a sentirse partido en dos. Chacarita, ordenado e inteligente, cerró todos los caminos y obligó al local a buscar respuestas por afuera. Fue entonces cuando Cisnero cambió de banda con Arfaras y, en medio de ese movimiento, apareció el alivio.
El extremo encaró por la izquierda, ganó en velocidad y levantó un centro preciso, de esos que caen con invitación de gol. Diego Diellos leyó antes que nadie la jugada, se anticipó a la defensa y definió con la seguridad de un delantero que conoce el oficio. La pelota besó la red y La Ciudadela explotó. Por un instante, todo pareció acomodarse.
Pero el fútbol, a veces, tiene alma de cuento cruel. Después del 1 a 0, el partido se convirtió en un embudo. San Martín dejó de encontrar espacios, se enredó en la fricción y empezó a jugar el partido que más le convenía al “Funebrero”. Las divididas, las protestas y un arbitraje muy flojo de Brian Ferreyra fueron empujando el desarrollo hacia un terreno incómodo, en el que el conjunto de Bolívar y Pellegrini nunca logró sentirse dueño.
El complemento ofreció más de lo mismo. Ni siquiera los cambios, entre ellos el debut del “Pupi” Ferreyra, alcanzaron para modificar el rumbo. Y cuando el encuentro parecía apagarse entre empujones y pelotas largas, llegó el golpe. Tras una serie de rebotes en el área y una gran atajada de Darío Sand, Tomás Pérez encontró la pelota suelta y decretó el 1 a 1.
Una apuesta que no salió
Con el orgullo herido, Yllana mandó toda la carne al asador y apostó al doble “9” con el ingreso de Facundo Pons. Pero no hubo caso. San Martín empujó más con el corazón que con ideas y terminó chocando contra su propia impotencia. Ahora deberá recuperar, y rápido, aquella versión que supo mostrar frente a Nueva Chicago, porque el martes ya asoma otra historia: la cita por los 32avos de la Copa Argentina frente a Estudiantes de Río Cuarto.























