Atlético Tucumán mostró otra cara, pero pagó cara la jerarquía de Rosario Central

La falta de contundencia en el área rival y el doblete de Alejo Véliz sentenciaron al "Decano", que mostró una notable mejoría en el juego pero estiró su racha negativa fuera de casa.

CONTUNDENTE. Los jugadores de Rosario Central celebran el primer tanto de Alejo Véliz. A pesar del penal errado, el ex delantero de la Selección Sub-20 fue determinante para el triunfo de su equipo. CONTUNDENTE. Los jugadores de Rosario Central celebran el primer tanto de Alejo Véliz. A pesar del penal errado, el ex delantero de la Selección Sub-20 fue determinante para el triunfo de su equipo. HECTOR RÍO / ESPECIAL PARA LA GACETA.

Tuvo una actuación loable, pero no le alcanzó. Con un doblete de Alejo Véliz, Atlético Tucumán cayó 2-1 en su visita a Rosario Central y estiró su racha negativa a 12 derrotas consecutivas como visitante. Leandro Díaz había convertido el gol del empate transitorio y Luis Ingolotti le atajó un penal a Véliz cuando el encuentro estaba 0-0.

Julio César Falcioni decidió sostener el “11” que le había dado el triunfo ante Sportivo Barracas por Copa Argentina: un esquema 4-1-4-1, con Javier Domínguez como volante tapón, un bloque de cuatro mediocampistas por delante y un solo referente de área.

A pesar de las dudas en la previa -que invitaban a pensar que el DT evaluaba poner “dos micros”-, el experimentado entrenador sorprendió con un planteo que estuvo lejos de refugiarse en su propio arco. Por el contrario, durante gran parte del partido Atlético se propuso presionar en un bloque medio-alto para evitar que los creativos del “Canalla” entraran en contacto con el balón.

En gran medida, el plan funcionó. Muchas de las aproximaciones del equipo llegaron por esa vía: los saltos en la presión de Domínguez, Ezequiel Ham y Franco Nicola le permitieron al “Decano” generar varias ocasiones claras ante el arco rival.

Sin embargo, el partido comenzó cuesta arriba. A los 11’, Domínguez cometió un penal evitable: controló mal y quiso despejar el balón sin advertir que Véliz se abalanzaba sobre él. Como resultado, golpeó el pie del delantero y el árbitro Nicolás Ramírez, tras revisar el VAR, convalidó la pena máxima.

Allí Ingolotti tuvo, tal vez, su primera gran muestra de carácter en lo que va del torneo. Fue una intervención de esas que la hinchada demandaba hace tiempo. El arquero no sólo adivinó la intención de Véliz, sino que estuvo rápido de piernas para levantarse y achicar en el rebote. Su grito de desahogo fue una muestra de revancha del ex Gimnasia.

Estar cerca del abismo sirvió para que el “Decano” reaccionara. Empezó a adelantarse en el campo, dejando por momentos descolocado al 4-2-3-1 de Jorge Almirón. Atlético llegaba y Nicolás Laméndola se mostraba más conectado que nunca, pero la jerarquía rosarina golpeó fuerte.

Jaminton Campaz fue una pesadilla constante. Promediando el primer tiempo, el colombiano envió un centro medido al punto penal para que Véliz se anticipara a Gastón Suso y, de cabeza, abriera el marcador.

Allí se explicó parte del desarrollo: la capacidad de dar los golpes necesarios para “noquear” al rival. Poco después, el “Loco” Díaz aprovechó un error en la salida contraria y protagonizó una gran corrida -con una definición aún mejor- para igualar el partido. Atlético estaba vivo, con una actitud que hacía mucho no mostraba fuera de casa.

En el complemento se mantuvo la intensidad. El planteo de Falcioni daba réditos y el equipo mostraba un carácter inusual de visitante, llegando con frecuencia al arco rival. Sin embargo, falló la efectividad. Díaz malogró una gran jugada colectiva armada por Domínguez y Nicola que pudo ser el 2-1. El plan fue bueno y la ejecución también, pero el “Decano” perdonó en los metros finales, donde la jerarquía suele sentenciar los partidos.

Cuando Campaz lograba deshacerse de su marca, el peligro era latente. El colombiano -que venía de convertirle a Francia con su selección en la fecha FIFA- desbordó con velocidad y volvió a asistir a Véliz, quien nuevamente le ganó la posición a Suso para facturar por duplicado. Minutos antes, Almirón había arriesgado con un 4-2-4 que terminó dándole resultado.

Así, a pesar de las buenas intenciones y la evidente mejoría en el juego, a Atlético le faltó una dosis de claridad y contundencia para recuperar la sonrisa fuera de casa. A Falcioni le queda rescatar los puntos positivos, trabajar en los errores defensivos y poner la cabeza en el duelo ante Tigre del próximo domingo.

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