El modelo político necesita gas para llegar a 2027

La economía sigue siendo la principal inquietud de los oficialismos. A nivel nacional, Milei procura cambiarle el humor a la sociedad; en Tucumán, Jaldo trata de que no falte fluido a las industrias

El modelo político necesita gas para llegar a 2027
Marcelo Aguaysol
Por Marcelo Aguaysol 06 Mayo 2026

Escuchar nota

Tu navegador no soporta HTML5 audio

Hay un frente que sigue preocupando: el económico. La política no ha logrado encontrarle la vuelta a la receta para cambiar el humor social de los argentinos. Mientras no haya medidas que tiendan a recuperar el poder adquisitivo del ingreso, la cosecha de este año no electoral siempre será a pérdida. Sin embargo, los oficialismos no encuentran aún contrincantes que puedan desafiarlos.

A nivel nacional, el presidente Javier Milei apuesta todas sus fichas al programa económico que todavía transita en la zona de la macro. Capta dólares (especialmente del campo) para fortalecer la posición del Banco Central, a través de las reservas, y, de esa manera, enviar un mensaje al mercado de que la Argentina puede recuperar la confianza como sujeto de crédito voluntario. La inflación es una cuestión que todavía inquieta, aunque las consultoras señalan que se estacionaría en la zona del 2,5% al 2% mensual, un mecanismo que -de sostenerse- llevaría hacia la desaceleración natural de los precios. El ajuste fiscal será más evidente y no habrá miramientos a la hora de aplicarlos. Sostener el ancla fiscal es una necesidad para que, junto con un saldo positivo en la balanza comercial, el país pueda exhibir superávit gemelos al final del año. Eso conducirá hacia un crecimiento sostenido.

Hacia adelante, el escenario más probable -con una probabilidad estimada del 60%- es la continuidad de una inflación mensual en el rango de 2% a 2,5%, acompañada de una actividad económica débil o en leve retroceso, con excepción de algunos sectores dinámicos que, sin embargo, generan poco empleo, estima Eduardo Fracchia, economista del IAE Business School. Un escenario optimista, con una probabilidad del 20%, supone la aparición de “brotes verdes”, mayor dinamismo económico y una estabilización acompañada de mejoras institucionales. El escenario adverso, también con un 20% de probabilidad, contempla un deterioro social más profundo, con aumento del desempleo y mayor inflación, aunque aún dentro de niveles controlables, puntualiza el docente universitario.

La economía está entre algodones. La cosecha de divisas es una fuente permanente de ingreso de dólares. Pero eso se reflejará en la macro. En la microeconomía, la situación es completamente diferente. Los sondeos de Opinión Pública coinciden en que, con los ingresos actuales, más de la mitad de las familias argentinas no llegan ni hasta el día 20 de cada mes. Si bien el programa de estabilización del gobierno de Javier Milei logró moderar la inflación y reducir los niveles de pobreza medidos por ingresos, persisten tensiones en la economía de los hogares. La fuerte divergencia entre la inflación de bienes y servicios reconfiguró la estructura del gasto, aumentando el peso de estos últimos y reduciendo el ingreso disponible para consumo, puntualiza un diagnóstico del Centro de Estudios para la Recuperación de la Argentina (Centro RA) de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA). En este contexto, el mayor uso del crédito y el incremento de la morosidad sugieren que parte de la mejora observada en los indicadores agregados convive con restricciones financieras crecientes a nivel microeconómico.

Las tasas no mejoran; el plazo fijo (para aquellos pequeños ahorristas que aún tienen capital) no lograr imponerse frente a la inflación; incluso hay quienes se deshacen de los dólares porque necesitan pesos para cubrir las deudas mensuales. Los “arbolitos” han registrado un movimiento inusual al cerrarse el mes pasado. “La gente viene por los pesos; un año antes, querían sacarse de encima esos billetes porque no valían nada”, indica uno de los operadores del mercado.

En consecuencia, el rival natural para la administración de Milei sigue siendo la economía. De ella dependerá la perfomance de La Libertad Avanza en las elecciones generales del año que viene, mientras la oposición no encuentre un líder de fuste, capaz de hacer trastabillar la hegemonía de una fuerza violeta que nació en 2023, se consolidó en 2025 y que, ahora, está tratando de “peronizarse” para no ceder espacio en el tablero político.

La Casa Rosada está más abierta que siempre a la negociación con los aliados. Ya no se expresa que los libertarios irán a la siguiente batalla en las urnas con candidatos puros. Los “outsiders” pueden volver a escena, tanto en LLA como hasta en el mismo peronismo. Hay empresarios que están preparándose para lo que será la próxima campaña, a nivel nacional y también en Tucumán. Los políticos tradicionales han quedado heridos por la falta de respuesta a una sociedad que demanda más soluciones. Lo pudo comprobar el propio gobernador Osvaldo Jaldo en las encuestas que encargó. El tranqueño también ha decidido tomar medidas. Una se puso en práctica en esta semana que se inicia. El mandatario ordenó a sus ministros despejar de dirigentes los pasillos de la Casa de Gobierno. “Salgan todos a la calle y, de ser necesario, descentralicen las gestiones, con soluciones directas que lleguen a la gente”, exclamó Jaldo ante sus colaboradores inmediatos.

Al igual de lo que sucede a nivel nacional, a la Provincia le inquieta el rumbo económico y sus consecuencias locales. Una de las más inquietantes se relaciona con la provisión del gas a las industrias. El ministro de Economía, Daniel Abad, ya planteó las quejas por escrito ante la secretaria de Energía de la Nación, María Carmen Tettamanti. Los cambios en el sistema energético nacional “implicarían una reducción sustancial de la capacidad firme de transporte disponible para las industrias de la provincia y del NOA durante el invierno”, advirtió. En estos días, el desfile de industriales por la Casa de Gobierno fue incesante. Jaldo también llama permanentemente a Buenos Aires en busca de respuestas. Mayo es un mes de alta productividad, porque la actividad citrícola trabaja a pleno, mientras que casi todos los ingenios arrancan la molienda. Hay quienes piensan que las centrales eléctricas deberían hacer su aporte a la causa gasífera, cediendo transitoriamente fluido a las fábricas para que no se paralicen las principales actividades productivas.

La recaudación tributaria, mientras tanto, no cayó en abril como los ocho meses anteriores. Sin embargo, presenta señales de debilidad, lo que podría exigir nuevos recortes del gasto público nacional para sostener el superávit. La caída del consumo impacta negativamente sobre el IVA y los impuestos internos, mientras que la menor rentabilidad empresarial reduce la recaudación por impuesto a las Ganancias.

Mayo suele ser un período de recolección de fondos extraordinarios por la presentación de las declaraciones juradas de Ganancias. Las provincias tienen esperanzas de que la coparticipación mejore y, por ende, no peligre el equilibrio en las cuentas públicas. Los anticipos de recursos por parte de la Nación han sido una constante durante las gestiones anteriores. De allí la “peronización” libertaria para contener a la tropa aliada y disimular las ansiedades económicas. Jaldo está entre los dialoguistas. Tucumán ha logrado superar el escollo financiero:en abril, ha sido la provincia con menor caída en las transferencias de fondos federales. El frente fiscal, en ese aspecto, no tiene el mismo dramatismo que otros distritos que, necesariamente, tendrán que imponer ajustes para llegar con relativo alivio al turno electoral de 2027.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios