Festejo de Matías "Caco" García tras marcar el 2 a 0 ante Gimnasia de Jujuy. LA GACETA / OSVALDO RIPOLL
Andrés Yllana volvió al trote al banco de suplentes después de arrojarse encima de sus jugadores en pleno festejo. La escena resumió el desahogo de todo San Martín. Minutos antes, Matías García se llevaba la mano a la sien, como diciendo “qué loco que estoy”, tras una acción brillante que terminó de liquidar la historia en La Ciudadela. Con un enganche exquisito y una definición perfecta, “Caco” estampó el 2-0 definitivo cuando el equipo jugaba los últimos minutos con un hombre menos y desató la locura en las tribunas.
El “Santo” dejó atrás los fantasmas que habían aparecido tras la eliminación en Copa Argentina y mostró carácter para derrotar al líder, Gimnasia de Jujuy, en una noche cargada de tensión y alivio.
El otro goleador de la noche fue Diego Diellos. El delantero, que luchó durante todo el encuentro, tuvo su premio en el complemento: estampó de cabeza el 1-0 y, una vez finalizado el partido, se quedó sacándose fotos con los alcanzapelotas. No era para menos. El triunfo dejó a San Martín a apenas dos puntos de la cima y ahora el equipo de Yllana mira de reojo justamente al conjunto jujeño.
La previa no había sido sencilla. El “Santo” llegaba golpeado por la dura eliminación frente a Banfield y necesitaba reaccionar rápido para demostrar que lo hecho en Salta no había sido una actuación aislada. Además, enfrente estaba el puntero del torneo y cerca de 2.000 hinchas del “Lobo” coparon una de las cabeceras de La Ciudadela, aportándole todavía más clima a un partido que tenía aroma de final.
Si bien a San Martín le costó generar juego con claridad, el equipo mostró intensidad y determinación para atacar. La defensa volvió a ofrecer garantías y la dupla de centrales realizó un trabajo sólido para controlar a Cristian Menéndez, que nunca pudo pivotear con comodidad ni convertirse en una referencia peligrosa dentro del área.
En la mitad de la cancha, Nicolás Castro y Laureano Rodríguez intentaron darle circulación a la pelota con el apoyo constante de Lucas Diarte y Jorge Juárez. El equipo todavía evidencia dificultades para sostener largos pasajes de buen fútbol, pero logró compensarlo con actitud y presión en momentos clave.
En ofensiva también hubo puntos altos. Luca Arfaras aportó entrega y sacrificio, Diellos insistió hasta encontrar su gol y Alan Cisnero volvió a transformarse en una de las figuras del equipo. El volante atraviesa un gran momento: pide siempre la pelota, encara, rompe líneas, se ofrece constantemente como opción de pase y hasta brindó una asistencia. Cada intervención suya genera algo distinto y eso quedó reflejado cuando salió reemplazado y se retiró bajo una lluvia de aplausos.
Lo que se viene
San Martín todavía tiene mucho por corregir. Debe mejorar en la circulación y aprovechar mejor las situaciones que genera. Sin embargo, también empieza a mostrar señales positivas pensando en lo que viene.
Los cambios respondieron en el complemento, el equipo logró levantarse de un golpe duro y, sobre todo, comienza a hacerse fuerte en La Ciudadela, donde consiguió su segunda victoria consecutiva para alimentar la ilusión de pelear arriba.






















