La emotiva historia del alcanzapelotas de San Martín que fue clave en el triunfo contra Gimnasia de Jujuy

  • Jeremías Ariza, alcanzapelotas de San Martín, fue clave en el triunfo ante Gimnasia de Jujuy al agilizar un lateral que terminó en gol, celebrando luego con el plantel en Tucumán.
  • El joven aceleró la jugada para que Lucas Diarte iniciara el ataque del 1-0. Tras el tanto, los jugadores lo abrazaron en un gesto que se viralizó como la imagen emotiva de la noche.
  • Este suceso resalta la importancia de los roles secundarios en el fútbol y fortalece el vínculo entre el club y sus juveniles en un triunfo que marca un nuevo punto de partida.

INOLVIDABLE. El lateral de San Martín se fundió en un abrazo con Jeremías tras el gol de Diellos y una escena que emocionó a La Ciudadela. INOLVIDABLE. El lateral de San Martín se fundió en un abrazo con Jeremías tras el gol de Diellos y una escena que emocionó a La Ciudadela. Foto gentileza de Carlos Sánchez.
Gonzalo Cabrera Terrazas
Por Gonzalo Cabrera Terrazas 14 Mayo 2026

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Jeremías Ariza todavía no termina de entender lo que pasó. En menos de 24 horas, pasó de volver tranquilo a su casa después del partido a despertarse con cientos de mensajes, videos circulando por redes sociales y compañeros del colegio felicitándolo como si hubiese sido él quien marcó el gol. El teléfono le explotó toda la mañana. Sin embargo, la imagen que más se repitió no fue la de Diego Diellos cabeceando para abrir el triunfo frente a Gimnasia de Jujuy, sino otra: la de Lucas Diarte corriendo desesperadamente hacia un costado de la cancha para abrazarse con él en pleno festejo. El alcanzapelotas de 17 años había reaccionado antes que todos y terminó siendo clave en la jugada que encaminó la noche más importante de San Martín en el torneo.

La escena ocurrió a los 22 minutos del segundo tiempo, cuando el partido todavía seguía atrapado en un cero incómodo y cargado de tensión. San Martín empujaba, pero le costaba encontrar espacios frente al líder de la Primera Nacional. La pelota salió por la banda izquierda del ataque “santo” y mientras Delfor Minervino caminaba lentamente para ir a buscarla, Jeremías ya estaba atento. Tomó rápido otra pelota y se la entregó inmediatamente a Diarte. El lateral sacó enseguida para Alan Cisnero, que desbordó y lanzó el centro para Diellos. Gol. La Ciudadela explotó. 

“Ya venía viendo la jugada. Sabía que ellos estaban haciendo tiempo y que probablemente esa pelota iba a salir”, recordó Jeremías en diálogo con LA GACETA. “Cuando el defensor fue caminando a buscarla, reaccioné rápido porque Lucas estaba bien parado y de frente. Después vino el centro y el gol”, agregó Ariza, todavía sorprendido por todo lo que generó una acción que duró apenas segundos.

Un abrazo que se volvió viral

Lo más impactante para él llegó inmediatamente después. Mientras el estadio entero gritaba el gol, Diarte salió corriendo directamente hacia donde estaba sentado y prácticamente se le tiró encima para abrazarlo. “Yo seguía mirando la jugada y de repente veo que Lucas me señalaba y venía hacia mí. Me abrazaba y me decía que ‘eso era estar metido en el partido’. Fue algo inolvidable”, contó.

Desde entonces, su vida cotidiana cambió completamente. Los mensajes comenzaron a multiplicarse, en el Colegio Inmaculado Corazón De María de Tafí Viejo todos hablaban de la jugada y en el club no paraban de felicitarlo. “Muchos me decían que gracias a mí habíamos ganado el partido, pero yo solamente estaba haciendo mi trabajo”, aclaró rápidamente, intentando bajarle importancia a la situación.

La rapidez de la acción no fue casualidad. Andrés Yllana reveló después del partido que el cuerpo técnico trabaja constantemente ese tipo de detalles con los alcanzapelotas. “Lo hablamos mucho y lo practicamos en los entrenamientos. Se les pide que estén atentos y sigan el ritmo del juego porque esos detalles pueden marcar diferencias. Una parte del mérito también es de él”, explicó el DT en conferencia de prensa.

Una vida atravesada por San Martín

Jeremías escucha esas indicaciones desde principios de año, cuando comenzó a desempeñarse como alcanzapelotas en el amistoso con Tucumán Central. Tiene 17 años, es categoría 2009 y juega como centrodelantero en las inferiores del club. Llegó a San Martín en 2018, después de una prueba que consiguió gracias a un amigo de su papá. Desde entonces, prácticamente toda su vida pasa alrededor de la institución.

Vive en el barrio San Martín, a pocos minutos del complejo, junto a sus padres, sus hermanos y un tío discapacitado. Se levanta temprano para entrenar, cursa el último año del secundario en Tafí Viejo y pasa gran parte de sus días dentro del club. “San Martín es todo para mí. Es el lugar donde hago lo que más amo y donde paso la mayor parte de mi tiempo”, aseguró.

Por eso, cuando habla de la jugada, lo hace desde un lugar mucho más emocional que futbolístico. San Martín llegaba golpeado por la eliminación frente a Banfield en la Copa Argentina, necesitaba recuperarse y tenía enfrente al mejor equipo del torneo. “Sabíamos que era un partido importantísimo. Acá todos vivimos mucho lo que pasa con San Martín”, explicó.

RECUERDO. Jeremías (a la derecha) y un compañero posan junto a Lucas Diarte en La Ciudadela. RECUERDO. Jeremías (a la derecha) y un compañero posan junto a Lucas Diarte en La Ciudadela.

El antecedente de Mourinho y el sueño de llegar a Primera

La imagen del abrazo rápidamente se viralizó y recordó inevitablemente a una escena famosa del fútbol mundial: la del alcanzapelotas del Tottenham que terminó siendo felicitado por José Mourinho en plena Champions League después de acelerar una jugada decisiva frente al Olympiacos. Jeremías también conocía esa historia. “Siempre veía esos videos y me encantaban esas situaciones. Me gusta hacer bien mi trabajo y ayudar al club”, contó.

Aquella noche de 2019, el adolescente Callum Hynes reaccionó rápido para entregarle una pelota a Serge Aurier y acelerar una jugada que terminó en gol de Harry Kane. Mourinho lo abrazó delante de todo el estadio y después explicó el motivo de ese gesto. “Entiende el juego, lo lee y vive el partido”, dijo el entrenador portugués. Algo muy parecido a lo que ocurrió ahora en La Ciudadela.

Aunque hoy muchos lo reconocen por aquella acción, Jeremías sigue enfocado en otro sueño mucho más grande: debutar algún día en la Primera de San Martín. Mientras tanto, intenta sostener el equilibrio entre el estudio, los entrenamientos y las responsabilidades diarias. “Acá siempre nos enseñan que todos pueden llegar, pero que lo importante es mantenerse y ser responsables”, contó.

El martes por la noche tuvo su primer momento inolvidable dentro de La Ciudadela. No convirtió goles, no apareció en la planilla ni fue elegido figura. Pero leyó una jugada antes que todos y ayudó a cambiar el rumbo de un partido clave. En encuentros tan cerrados como el que San Martín jugó frente a Gimnasia de Jujuy, esos detalles también terminan definiendo historias.

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