Qué hay detrás de la mentira compulsiva, según especialistas en salud mental
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Especialistas analizan la mitomanía, un trastorno donde individuos mienten de forma compulsiva sin fines claros, afectando gravemente sus vínculos personales y laborales.
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La conducta surge de baja autoestima, traumas o entornos disfuncionales. Los afectados crean relatos complejos para evadir realidades dolorosas y terminan creyendo sus invenciones.
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El abordaje mediante terapia cognitivo-conductual es clave para modificar patrones. La recuperación busca reparar la seguridad y desarrollar habilidades comunicativas saludables.
PsicologyNow
La mitomanía constituye un trastorno psicológico donde el individuo miente de forma compulsiva. Dicha conducta genera desconfianza profunda, alterando vínculos personales o laborales significativamente. El dilema reside en repetir falsedades constantemente sin algún fin aparente.
Casi toda la población miente ocasionalmente por necesidad o piedad. Sin embargo, existe un sector reducido que atrae el interés científico debido a su adicción al engaño.
Naturaleza del mentiroso compulsivo
El término proviene del griego mythos y mania, vocablos que simbolizan mito junto a locura. Estos sujetos narran historias ficticias buscando proyectar una imagen propia idealizada. La complejidad de los relatos caracteriza este comportamiento patológico.
Ciertos pacientes desarrollan autoconvencimiento, otorgando veracidad a sus propias invenciones. La fuente define la condición como una "tendencia compulsiva a mentir de manera reiterada". Tales acciones dañan gravemente la credibilidad ante el círculo social cercano.
Origen y recuperación del paciente
Factores tales como la baja autoestima, ansiedad y depresión impulsan el desarrollo del trastorno. El engaño funciona cual vía de escape para evadir realidades insatisfactorias. Según los psicólogos de la Clínica Levante Rivas, entornos familiares disfuncionales predisponen a esta patología. Los traumas previos operan a modo de mecanismos defensivos ante el dolor emocional intenso.
Las terapias cognitivo-conductuales resultan efectivas para modificar patrones mentales erróneos. C. Amanda Osuna indica que la persona "siente una necesidad constante de mentir". Sesiones grupales reparan la seguridad dañada mediante el aprendizaje sobre nuevas habilidades comunicativas. El tratamiento farmacológico queda reservado frente a casos vinculados con condiciones clínicas específicas.





















