De Villa 9 de Julio a la intimidad de Dios: el "Negro" Luengo revivió sus años con Maradona

En diálogo con Federico van Mameren, el fotógrafo tucumao recordó sus humildes orígenes, opinó sobre los últimos años del '10' y presentó su libro homenaje.

VIVENCIAS. Jorge Luengo recordó sus orígenes, recordó sus años con Diego y presentó su libro homenaje. VIVENCIAS. Jorge Luengo recordó sus orígenes, recordó sus años con Diego y presentó su libro homenaje. Matías Quintana / LA GACETA
19 Mayo 2026

Jorge “Negro” Luengo, el hombre que custodió con su lente la intimidad de Diego Armando Maradona durante más de dos décadas, regresó a su provincia para conversar con Federico van Mameren en la edición de anoche de Panorama Tucumano, el programa insignia de LG Play.

“Nací acá en Villa 9 de Julio, estudié primero en la ENET 1, después me pasé a la ENET 2. Pasaba por esta galería paseando y siempre me detenía a ver las fotos de LA GACETA, porque las exhibían en las vitrinas y yo me quedaba asombrado mirando”, rememoró sobre sus años de infancia, antes de que una cámara mecánica Pentax K1000, regalo de un tío, cambiara su destino para siempre.

Luengo partió hacia Buenos Aires a los 17 años y, tras una fuerte crisis económica, terminó viviendo en Ciudad Oculta. Su ingreso a la célebre revista Gente llegó por puro instinto, al capturar el festejo barrial tras la aparición de una niña secuestrada. “Pasé de la villa a la NASA; llegar allí era tocar el cielo con las manos”, graficó.

El quiebre de su carrera ocurrió en Punta del Este, tras el Mundial de 1994. Diego, harto del acoso mediático, lo encaró en la ruta: “Indio (por su corte de pelo), cortala con el seguimiento porque vamos a terminar mal. Si querés fotos andá a Coyote a la noche, pero esto no me gusta”, le exigió. Luengo, a diferencia de otros fotógrafos, acató el pedido. Esa noche se ganó la confianza del genio en el boliche y le abrió su corazón. Al conocer que era tucumano y vivivía en la villa, el astro lo abrazó: “A partir de ahora me vas a hacer las fotos que quieras”, le prometió el ‘10’. Y cumplió.

" width="100%" height="550" marginheight="0" marginwidth="0" frameborder="0">

Durante la entrevista, Luengo relató la convivencia con “Pelusa” en los Emiratos Árabes. “Maradona fue feliz cuando estaba cerca de la pelota; cuando estaba sin ella se frustraba”, sentenció, y recordó el día en que Diego lo llamó para pasar Año Nuevo juntos porque estaba solo. “Tenía amigos contados con los dedos de una mano, la mayoría eran ‘amigos del campeón’”, aseguró, aclarando que las complicaciones en los años finales del ídolo no tuvieron que ver con la droga, sino con el alcohol y el aislamiento impuesto por su entorno.

Al ser consultado por su imagen más entrañable, eligió una postal de los años en Cuba en la que Doña Tota le besa la frente a un Diego dormido en una hamaca paraguaya. “Para mí esa es la foto, habla del Diego Maradona niño, el que en cierta forma nunca dejó de ser”, consideró.

Hoy, el fotógrafo vuelca su valioso archivo en una obra que conmemora los 25 años del histórico partido despedida en la cancha de Boca. “Este libro es un homenaje a Diego, a lo que se vivió ese día. A mí me gustaba el título ‘El día que La Bombonera lloró’ porque es real: te juro que no había nadie sin llorar aquella tarde”, concluyó.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios