Las protestas acorralan al presidente de Bolivia Rodrigo Paz
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Miles de manifestantes marcharon en La Paz, Bolivia, para exigir la renuncia del presidente Rodrigo Paz ante la peor crisis económica del país en cuarenta años.
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Los choques con la policía ocurren tras semanas de bloqueos de rutas que causaron desabastecimiento, en un reclamo que escaló desde mejoras salariales a la salida del mandatario.
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Con seis meses de gestión, Paz enfrenta un fuerte desgaste político y una compleja negociación, mientras la crisis ya impacta en los precios y el comercio de países vecinos.
MARCHA. Miles de bolivianos caminaron desde El Alto a La Paz.
LA PAZ, Bolivia.- Miles de manifestantes exigieron en la capital política de Bolivia la renuncia del presidente centroderechista Rodrigo Paz, en una nueva jornada de protestas que derivó en enfrentamientos con la policía antimotines.
Paz, con apenas seis meses en el poder, está arrinconado por una ola de protestas pese a sus llamados al diálogo y anuncios de que escuchará a los sectores sociales, que reclaman una salida a la peor crisis económica del país andino en cuarenta años.
Ataviados con cascos o ponchos, campesinos, obreros, mineros, transportistas y maestros partieron de El Alto, próxima a La Paz, para bajar hacia el centro de la ciudad entre gritos y el ruido de petardos.
Entre una densa humareda de gases lacrimógenos, los manifestantes intentaron llegar al centro de La Paz, pero fueron repelidos por los efectivos antimotines, a quienes lanzaron piedras y palos.
“¡Que renuncie, carajo!”, gritó la muchedumbre que paralizó las calles de La Paz, sede de gobierno, aislada desde hace tres semanas por bloqueos de carreteras que han provocado escasez de alimentos, combustibles y medicinas.
Muchos de los manifestantes ondeaban banderas indígenas y algunos hicieron explotar cartuchos de dinamita de bajo poder usados en minería.
Desde hace días, los accesos a la plaza de armas, donde el mandatario Paz tiene sus oficinas, están resguardados con rejas y vigilados por cientos de policías antimotines.
La mayoría de los negocios cerraron y los vendedores ambulantes recogieron su mercadería por temor a saqueos, en tanto un grupo de vecinos de El Alto bloqueó temporalmente los accesos al aeropuerto, el principal del occidente del país.
“Entre carne o leche”
En medio de la convulsión social, el gobierno anunció esta semana que reorganizaría su gabinete con funcionarios con “capacidad de escucha” y en su primer cambio, el jueves, nombró a un nuevo ministro de Trabajo.
Los cortes de ruta ya llegan al medio centenar en el país, según datos oficiales. El gobierno reportó que cuatro personas murieron al no poder llegar de emergencia a centros médicos.
“Seis meses de gobierno y no ha podido solucionar lo básico, los precios de la canasta familiar. Tenemos que elegir entre comprar carne o comprar leche”, dice en la marcha Melina Apaza, de 50 años, de la región minera de Oruro (sur).
Los reclamos iniciales de aumentos salariales, combustibles de calidad y la estabilización de la economía -la inflación interanual fue del 14% en abril- se radicalizaron en los últimos días.
“Está queriendo privatizar las empresas estatales y nuestros recursos naturales, como el litio. ¡No está funcionando como primer mandatario!”, dice Omar Sandor, minero de 47 años.
Ahora los manifestantes piden la salida del presidente Paz, que puso fin a 20 años de gobiernos socialistas liderados por Evo Morales (2006-2019) y Luis Arce (2020-2025).
El gobierno asegura que grupos radicales de manifestantes buscan alterar el orden democrático y acusa al ex mandatario Morales, prófugo por un caso de presunta trata de una menor, de orquestar las protestas.
“No puedes renunciar un poquito o renunciar por unos días. Una vez que las demandas escalaron a eso, ya la negociación se complica. Ahora es una guerra de desgaste”, dijo la politóloga Ana Lucía Velasco.
Los cortes de rutas son comunes en Bolivia. Se expanden rápidamente y asfixian a las zonas urbanas con desabastecimiento.
Con el colapso del socialismo en las presidenciales de 2025, en las que el líder indígena Morales estuvo impedido de candidatearse, Paz recogió la mayoría de los votos de los sectores rurales y populares.
Los manifestantes dicen sentirse defraudados y sin representación. En un parlamento de 130 diputados, la izquierda apenas tiene 10 representantes.






















